26 de diciembre de 2015



Hablan de ti 
como si no fueras esa rama que se tuerce con el aire,
alcanzando la brisa con la última hoja 
que pende de un hilo.

Como la ira contenida entre los dientes del caballo
que tira del carro cansado,
dejando caer la mirada hacia el camino.

Hablan de ti,
esperan que desprendas las manzanas de las manos,
riegues los campos con la lluvia de los ojos
 desatando el rayo anudado aquí en la tibia.

Hablan de mí,
los que me colocaron la corona de espinas,
los que trenzaron mi melena alrededor de ellas
aguardando que domine la tormenta. 

20 de diciembre de 2015





Desenrédate del ojo
la brizna de paja.
Te impide ver la aurora
que te traigo entre los bucles,
muchacho.

A qué esperas para colmarme
de cerezas,
a qué temes cuando miras 
más allá de las juntas de mis manos.

Si tú supieras que respiro
el aire que meces en el pulmón derecho
y te lo devuelvo como obsequio de plata.
Si yo te contara que 
me amarro las rodillas desbocadas
si te miro,
que se me encienden las luciérnagas
si es tu olor el que me arropa,
muchacho.

Súbeme a tu espalda,
la noche que me acecha no quiere que este frío me atrape.





19 de diciembre de 2015






Así en la piedra
que sostiene y resguarda 
mi lamento,
te espero.

Corre el agua cabizbaja
 las tinieblas de mi pelo,
secará la corona de flores,
-yo te regalo todos mis pensamientos-

Llorará
sangre el sauce
cuando no sepa de mi nombre.

Aprieta más las venas,
aún no has empezado a nevar. 





Tienen mis manos la forma
de todos los campos de trigo
que tus ojos calientan en la noche fría,
dónde el gallo quiebra las ventanas
y despierta las paredes.

Tienen mis pechos
la sombra frágil de la azucena
asida al junco de tu herida,
que me sangra toda entera
tiñendo mi vestido pálido
en hoguera de las fiestas de San Juan.

Sopla tu galerna
en la llanura de mi vientre.
Que salgan,
desde el fondo de la tierra austera,
todos las yeguas que me tienen 
-entre su grito-
atravesada. 

17 de diciembre de 2015




Cuando todos los girasoles apuntan al cielo,
yo me clavo las uñas en el esternón
para tomar conciencia de la tierra.
No quiero estar desprevenida
cuando se me abra en dos la vida
y no sepa en qué lugar quedarme.

15 de diciembre de 2015




Piensa en mí cuando abraces
los caballos que sostienen
tus palabras dentro del estómago,
cuando se me escapen los jilgueros del costado izquierdo
y tú intentes alcanzarlos
con los dedos apuntando hacia la tierra.

Piensa en mí
cuando la ventana llore,
la pupila se dilate 
y sólo veas la estaca
que atraviesa el vientre.

Yo pariré los hijos,
tú sembrarás el tiempo de magnolias.

Mientras,
 la casa crecerá sola.

Piensa en mí,
cuando la duda se te agote
y el camino hacia la vida se te estreche.

Serán mi manos, 
entonces,
las que te recuerden
en el hueco de aquel pájaro
que nunca conseguiste alcanzar. 

6 de diciembre de 2015

A mi hermana




¿Dónde crees que vas,
pequeña niña distraída,
no ves que has perdido
tu sonrisa entre claveles?

Destina la luz de tu mirada
el horizonte del viento de poniente
que mece
la arena en las dunas de Damasco.

De dónde nace tu poder para crearte,
crecen flores adornando 
los balcones de tu infancia.
Aún recuerdo el primero de tus pasos en firme,
apartando la duda de hacia quién ira el camino,
si el destino no es tu misma.

Sujeto con paciencia los cascabeles
de tu risa,
aprendí a dormir tu pena cuando la tormenta
destrozaba tus ventanas.

He venido,
contigo,
de la mano en el camino,
para escuchar el ruido de tu vida mientras creces,
alejándote de todos,
sólo eres,
la más dulce de todas las supervivientes.





El origen de todo comenzó
masticando la carne del invierno,
contemplando el ocaso de las montañas
en pleno mes de Abril.

He atravesado mis heridas, 
de extremo a extremo,
para llegar hasta la puntiaguda vertiente
de tus palabras.
Una vez muerta la serpiente
retorcida en la garganta,
se han erguido las palmeras de mi sombra:
alcanzar la luz,
disfrutar su tacto,
adivinar el color.
Echarme a dormir
fue todo lo que necesitó mi pequeña niña salvaje
para abrir las compuertas de la barbarie.

El origen de todo comenzó
con la escisión del rayo apartando el pecho
de la leña del árbol que cayó
y que sobrevive entre las ascuas. 









He decidido dejar de buscar respuestas
en la roca que porto a mis espaldas.
Voy a seguir el camino de amapolas
que marcan tus dedos en las distancias cortas,
dónde todo el océano de tus ojos
basta para salvarme
del asedio de mi misma.

4 de diciembre de 2015




No podré distinguir el cielo
con tanto pájaro volando.

No veré cómo se incendia el bosque
mientras transporto la cerilla entre los dedos,
recogiendo el viento inconcluso
que se arremolina debajo de mi falda.

Limpiarás el vaho de tus pupilas,
cómo plausible alternativa,
cómo si recomponer
el ornamento de espinas 
que nos separa de todos,
nos hiciera más fuertes.

Aquellos que bautizamos como extraños
no eran más libres que tú y que yo gritando,
-viento en mano-
que seguimos sin ver el bosque
que nos distancia.

Y tú aún, 
ni siquiera, 
has encendido la cerilla
que nos muestre 
cuál es el camino más directo
que nos adentre en las heridas.

2 de diciembre de 2015

Sácame a bailar





Serás invitado de honor 
en este baile de máscaras.
Tengo reservada para ti
una cabeza de carnero,
una aguja
y un dedal.

Vas a coserte la boca.
A forrarte los cuernos de terciopelo rojo.
Exprime el lagrimal
e introduce su salvia en la copa.

Te quiero nuevo.
Limpio
y
omnipotente.

Serás invitado de honor en este baile de máscaras
donde la reina
soy yo.


1 de diciembre de 2015



"Veremos, 
entonces, 
cuán larga es la sombra que proyectas"
(Conversaciones)




Alcanza la cumbre
de este temblor que se me construye
entre las vísceras
- lentamente como la arena del reloj-
y destínalo bajo tus uñas.

La hojarasca de la ventana 
no es más cierta que la verdad admirada
de la pared contra la que me golpeo
- una y otra vez-
-una y otra vez-

Soy el péndulo
que sólo frena
ante el dedo que lo mece.


28 de noviembre de 2015





Mi vestidito de ortigas
tiene mareas hilvanadas
y en cada puntada
un viento de poniente.

Tapa el corazón de un bosque caduco.

Mi vestidito de ortigas
sale a caminar conmigo los domingos,
los lunes lo seco al sol
y los viernes lo lavo a mano.

Mi vestidito de ortigas me persigue 
-perenne-
para recordaros que caí,
que me levanté
y que me siento orgullosa de ello.

24 de noviembre de 2015



Tendré que cruzar al otro lado de la orilla
- me digo-
antes de encontrar tejido el hilo de algodón 
que te lleve hasta mis clavículas.
(Y me descubras)

Huiré,
lodazal adentro.

Deja que me impregne en las marismas
-yo que nunca tuve miedo a ahogarme-
decido como una cuestión de ego
cesar el movimiento de los brazos
que apartan el agua.

Sólo quiero flotar,
cubrirme entera
con la seda que olvidé
al inicio del camino
hacia el otro lado de la orilla.


22 de noviembre de 2015




No entenderás nada de la luz
si no preguntas a la oscuridad por sus vertientes.

 La sombra adquiere su valor 
por la claridad que la proyecta, 
que la acoge y la deforma 
en el valor de hacerla larga, 
de estirarla hasta dónde 
el Sol comienza a entorpecerse.

Eso es lo que sucede cuando aparezco
 dentro de tus ojos,
rodeada de la ropa tiritando por el suelo.


Yo desnuda y firme,
espero que cuenten nuestra historia 
las gotas famélicas de Abril
que habitan ya el cristal con que te miro. 


20 de noviembre de 2015




De qué servirá apartar la mirada 
de toda la sal que nos rodea
si cuando caminas 
- herida adentro- 
es tu aliento el que me escuece.





13 de noviembre de 2015



"Yo caminaré a tu lado en silencio y sonriendo"
P.R




No se hacia dónde nos señala la bruma 
que destinemos la mirada.

Si viro a popa,
 tu sonrisa es la que tapa
los agujeros que el otoño
me siembra en la clavícula.

Me deshago,
tenue y lenta,
entre tus gestos de apartarte las lágrimas
de la cara,
me deshago 
como el barro con el que me contaron
fui creada.

- Cierro los ojos- 

Se hace larga la trayectoria de tu suspiro
recogiéndome el aroma
de todos los cerezos del parque.

- Ojalá llegue la primavera a nuestro yo tan solitario-

Mi amor,
que sea este silencio de la sala oscura
que compartimos
el que dicte en qué momento debo de pedir auxilio.





12 de noviembre de 2015





Me pasa por dentro 
un ejército de antílopes cruzando la Sabana 
cada vez que anulas el intento 
de agarrarme de la mano. 

Nunca llega tarde la polvareda del suspiro.

8 de noviembre de 2015




Puedes obligarte a despojarme
de todo lo que creas sexo
y género en mi,
como quién desprende
las ortigas clavadas en el bajo del pantalón
tras haber corrido libre por el campo.

Exígete elegir
que ojo va a mirarme de soslayo
y cual directamente al centro.
Calibra toda la distancia,
me ofrezco a ser el punto de mira.





Hay lobo blanco mirándome 
desde lo lejos
de esta habitación oscura,
madre.

Hay un lobo blanco
que contiene entre sus garras
todas las heridas
que aún no llevo impuestas en la piel
pero que sucederán,
cuando la luna se disponga
en lo más alto
y sea yo la que brame.

Conteniendo el aullido
en los pliegues del pulmón,
descubro ser la herida,
madre,
descubro ser la herida
de la que todos huyen
por miedo a mancillarse.

Ha llegado la luna a las 12 al firmamento.
Es momento de lavarse.






1 de noviembre de 2015




Es mi cuerpo cansado
una estantería que acoge el polvo
de todos los libros amarillentos.

Si extiendo la mano al frente,
es sólo porque cuando alzo 
un poco el brazo,
se me abre en los costados
el olor de todos los pinos
que el otoño no conservará para el invierno.

Puedes otear estómago adentro.
Escucharás la marea de azucenas,
anticipo del brote de hojas secas,
que cada Octubre nace
al borde del puntal.

Hay un océano escondido entre mis ojos
-marrones-
Hay un océano que recoge el llanto del sauce 
que sólo yo oigo.

Estoy meciendo a una niña en mis brazos
que lleva mi nombre
pero que no reconozco.




Exhortáis a la semilla que crezca,
que busque más allá del horizonte 
de tierra y humedad,
sin tener en cuenta
que no es la luz quién la mantendrá viva,
sino la necesidad de creer
que existe
y
 que ha de buscarla.

29 de octubre de 2015

Feminicidio




He vivido mis últimos días
secuestrada en una torre
mientras mi marido decide
qué manera es la más propia
de arrebatarme
lo que él cree que es mi vida,
lo que yo siento que es poner un lazo a la guillotina 
que acabe con la muerte,
compañera habitual durante diecisiete días.
Soy Ana Bolena.
Y no soy la primera de todas 
pero si la última, 
creí.

Luché para que el brillo de su corona
cegara a vuestro pueblo.
Luché por vosotros
porque Dios me lo ordenó
(yo lo oí, os lo juro).
Ardí,
Todos lo visteis.
Fui el desayuno de aquel fuego.
Y no sirvió para nada
pues aún puedo ver la ceniza de aquellas hogueras
en la mirada de muchos de vosotros.
Soy Juana de Arco


Soy M.T.P
y soy la última mujer asesinada que
no aparece en la portada
de ningún periódico de tirada nacional.
Tenía 52 años,
4 hijos,
y un silencio acorazado en las mejillas.
Era mi vida la que me arrebataron,
¿lo entendéis?
Algo tan simple como tapar la luz del sol
con una mano
para que todo se vuelva oscuridad.
Yo tenía una vida,
como la vuestra.
También aprendí a sonreír antes
de que me enseñaran a llorar.
Yo tenía una vida
con balcones a la calle
antes de que me empañaran todas las ventanas
para que no me vierais.
Mi muerte no cabe en el cerco de tiza
marcado en el suelo.
No os permitáis olvidarlo.
Jamás.






27 de octubre de 2015



Dejaré que la lanza atraviese el vientre
 creándose afluentes
- de mar y herida- 
dónde florezca
la vanidad de una coraza de hielo.




24 de octubre de 2015




Aún mantengo el sabor a óxido 
del clavo que atraviesa mi retina.

Amo mis ruinas
como el templo de lo que una vez fueron.

Tan sólo debes recordar:
dónde ves la cicatriz,
hubo una herida.

22 de octubre de 2015




La rozadura intuye,
como sombra anudada a la garganta,
que, en algún momento,
existió la soga.

Así como el camino
aún guarda las huellas de la huida,
cercena el gasto que la vida
puso en jaque
minutos antes de la caída.

Depositar el peso de la duda
sobre la rama para que ceda
y rompa,
es toda la valentía de que dispongo.

Hasta donde alcance el diente,
será todo vacío.


18 de octubre de 2015




Están en ti todos los huesos que me faltan.
Tú,
custodio del vacío de mis costillas
has de saber que llevo la caja torácica al aire
para que aniden moscas y jilgueros.

Mientras si y no,
adquiero como un dogma 
soportar la cromática voz 
de los pájaros de invierno,
como única victoria del combate contra el frío.



16 de octubre de 2015




Los niños de mi barrio
juegan salvajes en la plaza
flanqueada por yonkis.

Dibujan trayectorias imposibles
a golpe de pelota,
mientras se gritan los vencidos
y se abrazan los triunfadores.

Los niños de mi barrio
sonríen entre autobuses
que destilan todo el humo 
de una ciudad que corre atosigada,
que nos convierte en hormigas perfectas
de un terrario de asfalto y hormigón.

Mientras se dividen la victoria,
como si fueran gominolas,
me pregunto en que momento
decidimos que crecieran sus diferencias
como fronteras insalvables.
Quien decidió que el sonido de una bomba 
podría ser más fuerte
que el de la sonrisa de un niño, 
donde toda la libertad del mundo está intacta,
no entendió absolutamente nada.

12 de octubre de 2015

Cada vez me pesa más eso de sentir de menos




Tengo tantos nudos en la lengua
que el día que los deshaga
me pasaré siglos hablando.

De cuánto me dolió tener que oír 
tus pasos en un pasado perfecto,
de por qué aún no me cojo de la mano 
de desconocidos.

De por qué la yaga sangra si me soplan.
De por qué basta tan sólo un leve tropiezo
para ver volar las cartas
del castillo en el que me encerraste
el día que decidiste
que mi mano ya no era la calle
en la que pararte.


Nosce te ipsum



"¿A quién quieres engañar? 
Tu eres mes de Abril"
Conversaciones con Blanca




Mi pequeña Abril,
recógete la falda.
Alza la mirada.
Colócate la máscara.
Una vez hayas alineado
la espada con la luz 
que espera al fondo,
siéntate frente al espejo.

Déjate caer la capa,
el vestido,
las pupilas.
Son las manos las que indagan tierra adentro,
removiendo todo el barro.

Las rosas de la corona,
caen ya secas
al borde de los tobillos.

Y ahora que te miras andar descalza,
sorteando dudas como espinas,
te preguntas quién te mandó entrar dónde no debes,
quién salvará a la reina
de su propia máscara,
cuando el mercenario que la protege es ella misma.
¿Para cuándo la salida?
¿Para quiénes la tormenta?

Conócete a ti misma, 
decía la puerta.
Y entré, 
hasta el fondo,
del que sabría jamás iba a salir ilesa.

10 de octubre de 2015




Ando vestida con una cabeza de perro
que no ladra.
Si te asomas a la cueva verás que
tengo piedras abarrotando la garganta
y que mis brazos son de hielo.
No me pidas que te toque

que eres todo Agosto.
Cierra los ojos
y observa:
llevo enredaderas rodeando mis tobillos.
Tintinean como las cadenas
de aquel preso que sabe
que la silla eléctrica
sólo conseguirá
centellear lo que antes tan sólo ardía.

9 de octubre de 2015

Conversaciones y dudas



¿Cuántos cruces de caminos 
son necesarios para darnos cuenta 
de que elegimos el que apunta a la diana 
y acierta?

¿Cuántas veces te negaré antes de decirte que si?

No vamos a llamarnos suerte
nosotros
que somos puro abismo.

Somos el viento que configura
la salida de emergencia,
la inmediatez más absoluta,
la primera indecisión.

Somos camino,
nunca
lugar.

Dónde estás que no te veo,
si no te llevo de la mano 
minutos antes de saltar con los ojos abiertos. 

No voy a cerrarlos.
(Nunca)

Jamás me perdería la última sonrisa 
que me dedicas mientras todo cae 
y nosotros nos mantenemos arriba. 

Arriba, 
a un lado, 
debajo,
 de canto, 
bocarriba.

Respira, respira, respira.

¡No me sueltes!

Si ves aquel punto significa
que
ya
 estamos allí.



6 de octubre de 2015




Me hablo de puertas para
afuera.

Acaricio la grieta
asida en el tallo que soporta mi peso:
soy
la
columna
vertebral
de
esta
desidia.




No pretendo ser discreta cuando se trata de mí.
Soy lo más parecido a la sábana que sacudes, 
ventana abajo, 
la mañana de cualquier domingo,
sin tener en cuenta
qué depositas en el alféizar del vecino.

(¿Quizás a ti mismo?)

No pienso dominar
la furia instalada en el fondo de ojo,
cuando consientes la callada por respuesta,
creyendo que con eso basta
para no acorazarte en el primer resquicio
de la primera negativa
que te permito
pero la última que te concedo. 

Se listo.
No me hagas perder el tiempo.

4 de octubre de 2015


Soy la ventana y la puerta.

El precipicio es 
tan sólo una pared mal colocada 
que nadie se atreve a saltar.

No se cuantas manos 
son necesarias para cruzar un río de orilla a orilla 
pero se que bastaría con la tuya 
para recorrerme entera por dentro 
cada vez que lo imagino.

Yo no soy de esas niñas 
que quieren aprender a volar. 
Quiero poder andar erguida sin vértigo. 
Quiero que alguien cuente mis pasos 
y saque una ecuación de ese sonido.

Sólo yo pongo las reglas. 
Sólo ellos son capaces de saltárselas.

Vas a romperte de lo bonita que eres. 
¿Y quién te dice 
que no soy el último vestigio de aquella guerra? 

He sangrado durante muchos años. 
Soy la consecuencia de los platos que rompí.

Pero ahora...
Soy como el pequeño antílope que, 
sin haber levantado un palmo del suelo, 
ya sueña con correr. 
Soy la arena del reloj que cae, 
lenta. 
Soy un girasol de plástico de 1.99 que no morirá nunca.






Porque he pedido todas 
las formas posibles de pedir auxilio 
y ninguna sirvió para que te quedaras.
Ni tú, 
ni aquel, 
ni del que ya no recuerdo el nombre.

3 de octubre de 2015

Síndrome de Pompeya




Tras el golpe,
abrí los ojos en Pompeya.

Yo soy la columna 
que aguanta estoica
el paisaje desolado que dejaste tras de mí.

Yo soy la flor 
a la que cortas
medio palmo del tallo
para que sobreviva.

(Para ver el apogeo de las flores
hay que herirlas constantemente,
sino pierden el alimento que les otorgas.)

Y tú, 
sin saberlo,
con cada envite
me aferrabas más a mi,
más a la piedra que me recuerda,
que Pompeya sigue en ruinas
pero viva.

Mi tío





¿Para quién 
la paciencia de contar granos de arena,
la valentía de masticar todo el metal?

Asumiremos, 
nosotros los soldados que te rodean,
doblegar el hierro.
Tranquilo.
Tenemos el escudo 
que soporta el tiempo.
Vigilaremos el rumor mientras tú creces.

No se si alguna vez te lo dijeron
pero
tienes la bondad de las montañas que atardecen
en los bosques de Noruega. 

2 de octubre de 2015






Puedes pedir al león que se arrodille
cuando veas el diente
atravesar la carne
-y aún así-
no detendrás su violencia
a más de un palmo
de tu aliento.




¿Hacia dónde vas,
muchacho distraído,
no ves que has perdido
una sonrisa
entre claveles?


1 de octubre de 2015




No adivinas el camino de imposibles
que me llevaron hasta aquí.
Sólo intuyes la incógnita
atravesando la retina como un puente.

Como perro sin correa,
así es como me sentí,
acelerando el trote
sin mirar atrás,
con la lengua
fuera.


27 de septiembre de 2015



A menudo me hago preguntas estúpidas.
¿Cuántos aviones saldrán mañana desde Madrid?
¿A cuántos les esperaran con flores en el aeropuerto?
¿Alguien que viva en Nueva York se estará preguntando si alguien (yo) que vive en España está pensando en él/ella?
¿Cuántas veces gira la peonza hasta que cesa? ¿Por qué para en ese instante y no otro?
¿Cuántas lagrimas se necesitan para llenar un vaso? ¿Ocupan el mismo espacio las tuyas que las mías?
¿Cuántas parejas rompen y se reconcilian en un minuto?
¿Una vida te parece suficiente para todo?
¿Cuánta gente está sentada en el cine, deseando pasar la mano por el hombro de su acompañante pero no lo hacen?
¿Es el diazepam la solución para quien tiene miedo a volar?
¿Y qué solución nos dan para los que no queremos dejar de hacerlo?
¿Cuántos pájaros caben en mi cabeza? ¿De verdad basta mi pecho para tus alas?
¿Por qué medimos el tiempo? ¿Para qué sirve una cárcel que sólo me aleja de todos?
¿Tienen alma las abejas? ¿Quién creó el miedo a las polillas?
¿Dónde estás que no te veo?
¿Por qué no sabes leer los mapas?
¿Cuánto más vas a tardar en llegar?

23 de septiembre de 2015




No quiero salvarme
del desprecio con el que tratas
mi ropa
minutos antes de que descubras la herida.

La clemencia que creció
a la altura del vestido
tergiversa los caminos de mi cuerpo
frente al viento.

Sopla dentro.
Me verás
arder.

18 de septiembre de 2015




He aprendido a descifrar
el significado de las huellas
que dejaste en el camino
de vuelta a tu guarida.

11 de septiembre de 2015




Recoge las manos que 
guardaste en los bolsillos,
remueve el polvo
que inmovilizó la ira.
Voy a enseñarte a cincelar la libertad.

Talla la piedra,
a conciencia,
para encontrar el viento al que protege:
es la hora de deportar a todos los pájaros
más allá del horizonte.

10 de septiembre de 2015

Barranco




Hoy me he levantado sintiéndome precipicio,
acomodando la soga
que haga caminar viajantes,
de un extremo a otro del costado.

He desayunado el riesgo
de colocar las nubes más abajo,
aletargando la caída que llevo cosida
en cada pie.

Hoy he soñado,
que yo ponía la cuerda
y tú,
el intento de traspasar
la bruma que me come tras los ojos,
que me transporta hasta el puntal
donde la vida se parece 
cada vez más a tu aliento.
Dónde el miedo descansa en un relámpago
esperando que la tormenta se inicie
con la causalidad estúpida de nuestras manos.


4 de septiembre de 2015

La ortografía de la lluvia




Tienes toda la lluvia del mundo 
en tu estómago,
frunciendo el ceño,
porque el sol se te ha clavado en la frente
a estas alturas del verano.

Abarrota el agua
los surcos de las manos,
donde debía estar posada la tuya,
evitando torrentes,
dirigiendo la nube:
"el cielo es tan azul como tu sonrisa
un domingo cualquiera
en los que faltamos a misa."

Cae la lluvia,
desde la garganta hasta los pies,
transformando el horizonte
de mis pliegues
en un caleidoscopio que no ves.

¿Por qué no coges la escafandra,
te sumerges hasta el fondo
y me salvas?



1 de septiembre de 2015

Autorretrato V




Podrás bailar bajo la lluvia
en una calle abarrotada de gente,
sin botas de agua,
mientras estiras la mano
que nadie alcanza.

Esa eres tú.





29 de agosto de 2015

In crescendo




Lamentará el estómago almidonado los pecados de la carne.
El camino estrecho de la grieta
recoge el aire,
 colocando al pulmón bocabajo.
Reservemos la atención a la llanura,
casi imperceptible,
de tu dedo levantándome
a través de la yaga que me sangra
- de nuevo-
Y que es toda para ti.

19 de agosto de 2015

Ahogamiento




Eres como ese instante
en el que inhalas profundo
y los pulmones se te encharcan
de medusas.

Como cuando te acercas débil a la orilla,
descartando
granos de arena
de partículas de sal
y
tan sólo el sol que te refleja en el agua
te recuerda que,
aún,
estás vivo.


17 de agosto de 2015

El interrogante



Dime.

¿Qué harás cuando encuentres
al escarabajo panza arriba
y descubras la molestia
de la ortiga clavada en la retina?

Habla.

¿A quién preguntarás
cuanta inercia es necesaria
para tomar la mano de impulso
de quien confunde la ventana
por salida?

Responde.

¿Por qué el cansancio
de las piedras
que acumula tu mirada?

¿Para quién las alas de libélula
que conformen antifaz
como guarida?

Basta.

¿Hacia dónde gira el carrusel?


30 de julio de 2015





Como quien pasea desnuda,
dentro de la cárcel
que me construiste,
haciendo alarde 
de la más mediocre dignidad.

27 de julio de 2015




Hablo poco del destello que el dolor
provoca en los cristales de los Lunes.

Lo se.

No menciono,
en parte por despiste,
en parte por vergüenza,
 la caja de legañas que acumulo tras la almohada
y que desenfundo los domingos,
con resaca.

Lo se.

De cómo avanzó el silencio,
sólo las palabras que me crecen 
por debajo de las uñas
tienen la respuesta.


14 de julio de 2015

Combustión




Hicimos lo que debimos.

Contemplamos la barbarie
detenida tras la puerta
desde cada lado del sofá.

Sin mirarnos a los ojos.

Tú anudabas las alas a Ícaro.
Le posabas sobre el barrote del balcón
y le susurrabas al oído:
salta.

Yo, en cambio,
desenterraba la mala yerba del armario del salón,
arañaba la escarcha de la pared.

Sostenía la grieta,
en equilibrio.

Hicimos lo que pudimos
con la carcoma que creció.
Quién pensó que la madera arde rápido,
no supo la velocidad 
a la que a nosotros nos alcanzó.


12 de julio de 2015

Romper para encajar





Edifiqué un hogar
con nuestras ruinas,
con la intención de recoger
 la polvareda de la estampida de los elefantes.

Levanté cada ínfima piedra,
con dulzura.

Día tras día
crecían los muros,
a la velocidad en la que se me abrían grietas
en las palmas de las manos.

Reconocí el jardín donde sembraría
las magnolias que soportarán
la dictadura del invierno.

Y tú no estarás.

Nuestro hijos,
tampoco.

Pero seguirán las estaciones su curso.
Me trenzaré la Soledad
en el espejo del río en Invierno.
Acolcharé mi tedio con las hojas del Otoño.
Será mi ombligo, 
cesto de limones en Primavera.

Sonrojaré al verano,
sin falda,
corriendo libre,
entre las margaritas
que planté para ti.


10 de julio de 2015




He sido la grieta 
que se abre paso,
 por delante,
 del hacha que atraviesa el árbol.








Contengo la respiración
- pausada-
de la hiena que ríe
frente al cadáver,
mientras,
danza en el círculo macabro
al que llamáis supervivencia.



28 de junio de 2015

Usos y utilidades de un paraguas



Me he sentado a ver 
el diseño de la lluvia que esculpe, 
con violencia, 
el tronco oxidado de los árboles.

He configurado 
la derrota del relámpago
en vuestro acto reflejo
de encoger los hombros
cuando chispea.

Fingís no hacerlo.

Como cuando se cae 
la última hoja del otoño
con desprecio 
acogéis el primer fruto de la primavera.

No os vanagloriéis.

Vosotros abrís paraguas
como un rescate.
Yo,
por el poder que tiene reconducir la trayectoria de la lluvia.

11 de junio de 2015

Ritual para vestir una momia




Tragué la luz de las velas por ti,
mi amor,
cuando aún se contoneaban
al compás del temor
de quien presiente 
cómo la muerte colma de azufre 
las ventanas roídas de una habitación.

Se desvanece la vida de tu rostro
mientras observo
 -de reojo-
el luto que me espera.

He preparado el vestido
con tu último aliento anudado,
 aquí,
 en mi espalda.
He tapado mi cabeza,
trenzado mi llanto para que no grite,
llevo el velo austero
difuminando la mirada,
mientras te alejas,
te alejas,
te alejas...

Cerrado el ritual,
comienzo el camino descalza
y el paisaje de la casa
se me va agrietando.

Busco el consuelo que no alcanzo
sumergiéndome en el foso de agua templada.
Yo regaré la tierra que te soporta.
Estoy condenada a no salir del pozo,
viva.







6 de junio de 2015

Nunca seré la novia de Jack Kerouac





Llevo la carcajada torcida de la vida
en la velocidad opaca de una máscara.

Mi sonrisa, 
mera arruga que divide en dos mi rostro,
busca su recuerdo tras los plásticos amarillentos
-como barrotes de una cárcel temporal-
de un álbum de fotos que nadie quemó.

Yo,
que traspasé fronteras,
recogí las flores de la cabeza de Janis
en aquel Woodstock del 69,
cuando la vida aún sonaba
y yo bailaba,
y yo bailaba...
Libre.

Me ha pasado una vida por encima,
me repito
mientras miro mis piernas con cierta nostalgia
y engraso sus radios,
por si alcanzar la meta así
fuera más rápido.

Necesitaré,
después de tanto tiempo recorrido,
 descubrir la señal que
me confíe la certeza de no estar en el camino
-equivocado-
hacia la muerte.

5 de junio de 2015

s/t




Imagino
la contorsión de perfecta 
de la hiedra que lucha 
contra
la impotencia de la pared que la sostiene.



13 de mayo de 2015

s/t



Hemos llenado de luz 
todas las ventanas del invierno,
recogiendo la polvareda acumulada 
de la nieve en las altas cumbres
del alféizar del balcón.

Brotan las flores 
dentro las botas de lluvia,
anulando el recuerdo de los charcos
del Septiembre
que acunaba entre los brazos.

Se han deshilachado los abrigos,
los sombreros que acobardan al frío son, 
ahora, 
nuestro escudo protector.

Mírame que valentía dispongo:
he dejado al descubierto mis hombros,
como un breve guiño al viento,
llevo recogida la melena,
como cosecha de una tarde de Octubre,
como abono para los geranios de Junio
- que vendrán-





10 de mayo de 2015

borrador



Vístete de manantial 
y nacerá mi sed.
Recauda la violencia 
de la primavera,
 la blancura de las cumbres
allá en las montañas violetas.

No será, 
sino el trayecto que dibuja
la caída de la primera flor del cerezo,
la que disponga
el comienzo de la fiesta.


s/t



Entendiste la luz que
-colina atrás-
rompe el horizonte 
de las montañas violentas.

Creías,
entonces,
poder dinamitar
el canto de las cigarras,
ordenando a tu séquito
de golondrinas-sombra,
asfixiaran la garganta
de los insectos.

Clavaste
 su canto en un corcho:
sublime obsequio de verano.

Erraste,
mi pequeño niño oscuro,
 en reconducir
 la trayectoria del viento
que adormece a las camelias,
traerlas a mi puerta
y
trenzarlas a mis pies.



7 de mayo de 2015





Soy esa que ves
-alejándose-
con un enjambre de abejas
encajado entre las sienes,
siguiendo el quebranto
de las campanas que doblan
al otro de las montañas violetas.




7 de abril de 2015






La vigilia de los crisantemos
 se traduce en
socorrer la tortura
de la ortiga que me araña
cada noche.



Tengo
la arquitectura de las flores 
anidando
dentro
de la memoria 
de una niña
que se me escapa 
del recuerdo mientras
-crezco-.




29 de marzo de 2015

s/t



Quizás tardase en comprender que
trenzar un vendaval
con las manos congeladas
no es fácil.
Por eso,
la huida se tornó refugio
desde el que mirarnos
con la respuesta,
como piedra escondida,
que jamás
lanzamos.

28 de marzo de 2015



Voy a forrarme la boca
de yagas 
para que,
cuando pronuncie tu nombre,
sólo el dolor
me recuerde
que no existes.

24 de marzo de 2015



Narciso lanza una piedra.
Lanza dos.
Tres.
¿Cuánta ira es necesaria
para desfigurar la imagen
que proyecta
el estanque
de mi espejo?

17 de marzo de 2015




Hay una niña con un relámpago
atravesado en el pecho
que obsesivamente
teje una corona
con las espinas que quedaron
de las flores.
Han crecido los laureles
entre las ramas de mi pelo.
Grito alto:
he
salido
vencedora.




Martes



Se ha revuelto la sombra en el espejo
mientras los copos de nieve
congelan las manos
de quien recoge manzanas
cada vez que te levantas.

10 de marzo de 2015

Saudade II


Tu maestría para nombrar
cada una de las mariposas 
de mi estómago
bastaba para 
hacerlas bailar.

Saudade



¿Con qué derecho te crees
para decirle
-a estas alturas-
que aún echas de menos
su abrazo cotidiano
cuando pisas una estación de tren?

9 de marzo de 2015

Indicaciones a Lázaro



Habitar el vestigio del temor
de no saber qué paso dar
hacia delante.

Plantearse,
entonces,
cómo
deshacer la incógnita.

¿Levantarse
y caminar?

Empezar coaccionando
 al zapato izquierdo
(que atesora el miedo)
para avanzar con desplante,
abriendo camino,
aniquilando cadenas.

 Obligar pues
al pie derecho
(que arrastra la desidia)
a imaginar que su contrario
ya llegó a la meta de la acción.

Prolongar la tersa incertidumbre
de cuántas zancadas
habrán de darse
para reconocer
que andábamos por una pared.



27 de febrero de 2015




Pensé en la lluvia
y
la nube aterciopelada
de mis miedos
se hizo carne.


Porque puedo,
te nombro.
Aunque eso suponga
detener la marea
que me crece entre los párpados,
cuando el aullido
-poco a poco-
 me abre en canal
este silencio tallado en nombre propio.

Porque te temo,
me expongo.
Me acomodo en el ojo del huracán
en el que yo sola me sitúo,
pidiendo el amparo innecesario
que mengüe la agonía constante
de tu ausencia.

Porque te huelo,
soy animal agazapado
entre la sombra.

Por esta amargura insoportable,
el auxilio
de gritarte
- que me salves-
Aunque eso 
no sirva
absolutamente
para nada. 

24 de febrero de 2015

20 de febrero de 2015



Ojalá
mi cuerpo,
convertido en
telaraña de tormentas,
tropiece con tus manos
su capacidad para pulverizar
(con una caricia)
mi esqueleto-cárcel
 de estorninos.
Será ahí,
tras el crujido de costillas,
cuando podré nombrar
la libertad
de la que no dispuse
(para ti)




15 de febrero de 2015



Tengo una corriente de hormigas
-en procesión-
desde el vientre hasta la boca,
acurrucándose
en el surco
de la palabra 
que no te dije
y
que ahora
me borda las entrañas.


14 de febrero de 2015

Caronte



Sostener entre los dedos
el extremo de la sombra
-de la que seré-
mientras el Sol me cava
una zanja
 en el esternón.
Así es como,
iniciado el camino de baldosas amarillas,
las palomas me aplauden
inaugurando su vuelo
hacia la muerte.


Quiebra la trompeta desde el frente
el descanso del guerrero.
Acarrea a sus espaldas
la desdicha del recuento
(y de la suma)
de las penas,
de los muertos.
Levántate y camina.
Compón el último esfuerzo:
cierra las compuertas
de la muralla que erigiste,
no se escape nuestra sangre.

1 de febrero de 2015

s/t


Contiene la vida
el olor a azufre de la muerte
cuando descubro pelo en el lavabo
después de haberte ido
y
me quedo mirando
la inexorable inercia del agua 
que corre
por el desagüe. 

Camino



Decapitar hormigas.
Coronar con sus cabezas, 
alfileres.
 Clavarlos a ambos lados del sendero.
¿Aún dudas 
del camino que elegiste?



31 de enero de 2015

Via Crucis



Dejaré por el sendero,
arrodillándome para acomodar,
una a una
y con suma delicadeza,
el rastro de polillas que murieron 
en el intento de sobrevivir
al frío.

25 de enero de 2015

Hacia el Norte



En el hueco que dejaste
reposa
(ahora)
el dolor de los pájaros que emigran,
dejando tras su espalda
las montañas teñidas por la nieve.

En la sombra de su huida
me cobijo,
desenfundando las alas,
alineando las plumas hacia el norte,
en busca,
del verano que rehaga
el dominio de las cerezas en mi aliento.

7 de enero de 2015

Shovelace


Te marcharás mañana
y yo no lo sabré
hasta encontrar de golpe
la arena de mis ojos seca,
por la ausencia perpetua
de tus ojos océano-mar.

Esbozaré entonces el hueco
que inicia el vals de las hojas secas
en el otoño que olvidaste mencionar,
no viviremos.

A partir de ahí,
me verán recoger con delicadeza las nieves,
trenzar los vendavales,
contemplar el ardor tenue
de un Febrero sin ti.
Lamento que sean otros los que observen
el silencio que aparece
(minutos antes)
de que caiga la última manzana
de mi pelo antes de la primavera.

Y así,
entre el tiempo que perdemos,
avanzará el linaje de la lluvia
dejando en cada junco tras su paso,
el olor a madera del recuerdo
de quien encierra,
hasta el infinito,
el último retazo de mi infancia.



Buen viaje.

3 de enero de 2015


De ti
sólo queda
el sarpullido de la piel
tras el rozamiento
de la mano de ortiga.




Coloca la flecha sobre tu cabeza.
Aléjate 10 pasos.
Lanza la manzana con la furia
en que me miras
y dime:
¿pudo la manzana atravesar la madera?

-No-

Recuerda,
entonces,
(y no lo olvides)
mi venganza es colocar,
siempre,
la flecha por el lado equivocado.

Vuelvo por el camino
(de tu casa hacia la mía)
con la esperanza atragantada
de las piedras
con las que construí
una catedral dentro de mi estómago.




  Querida Lola, amor mío,  hoy hace veinte años que te fuiste. Cada día y cada noche he pensado en ti, y he soñado contigo. Jamás habrá un s...