23 de agosto de 2023



A Manuel, el muerto viviente. 


Lo siento mucho, Ana.

La verdad es que nadie se lo esperaba,

así, tan de repente...


Sigo sin comprender el significado del pésame de los demás

si no es por la mortaja que todos parecen ver menos yo.


Me pregunto dónde verán el luto.


Tal vez no escondí lo suficiente la pena de perderte,

y la lleve puesta en alto como una corona de espinas

que confundo con la diadema de pájaros que una vez conocí

porque tú me la pusiste

reina yo de todos los paisajes


Sigo sin comprender esta viudedad tan viva,

la de encontrarme tus mensajes y fotografías,

y llorar sin que hayas muerto.













20 de agosto de 2023

 

A Ana, que también era Manuel durante un tiempo.


Hubiese querido un hijo con el color de tus ojos,

junto a la inocencia que practicas cuando desconoces algo 

y el mundo brilla en tus pupilas.

Hubiese querido una hija con nuestro pelo rizado y mi color oscuro,

con el carácter de una lagartija que 

trepa la tapia para ver qué esconde 

y corre para venir a contarme, 

con las rodillas desolladas, 

que la pared sólo era cal, 

que escuece pero cura porque mamá,

 estás aquí y un beso tuyo bastará para sanarme.

Hubiese querido un fuerte hecho de sábanas en el salón, 

un camping en el patio para ver estrellas,

una cama quedándose pequeña un domingo a la mañana.

Qué injusta esta pena de tener que 

escupir a mis hijos de la boca 

mientras el resto del mundo amamanta a los suyos en los brazos.  

15 de agosto de 2023

 

Al olor de Manuel.


El día que decidiste quedarte atrás 

el tiempo también lo hizo contigo. 

Desde entonces, cada día que pasa, es decir, 

cada día que supero al anterior, 

una circunferencia me crece en la cintura. 


No siempre ocurre, 

hay espacios en los que cabría más de una mano 

entre una anilla y otra. 

Podrías caber tú.

Podría también crecer un árbol

¿no seré eso yo?

¿un árbol sin hojas?


El día que decidiste quedarte atrás

 también cambió la vida, 

ahora las tareas cotidianas son otras, 

han adquirido otro matiz.

Sigo lavando la ropa pero 

ahora sostengo la labor desde 

la conciencia de quien retira un olor para que jamás vuelva. 



A Manuel, y la habilidad de la luz en contra.


 Por aquel entonces también había polvo en los armarios.

La luz entraba dibujando pequeños caminos brillantes 

sobre la superficie de los muebles. 

era inevitable no verlo. 

Por aquel entonces también 

escondías en los cajones la vergüenza de no saber qué hacer,

ni qué decir,

ahora, sin embargo, 

no hace falta abrir ningún cajón para escucharte

siento tanto, tanto haberte hecho todo esto pero...

Yo sabía de la vida por la cantidad de polvo que soplábamos 

entonces. 

Me sorprendo al ver que 

todavía 

ahora 

sigues buscando la manera de dar la espalda al destello de aquel entonces

cerrando los cajones desde dentro.


14 de agosto de 2023

 A Manuel, que va conmigo a todas partes.


Vivo con un hombre en mis espaldas.

Se parece a ti.

eres tú

lo sé porque cuando acerco la punta de la nariz al espejo

y exhalo,

el olor del vaho es el de tu saliva.


El hombre que vive pegado a mí,

se viste y se desnuda conmigo.

Caminamos juntos por la calle,

si yo doy un paso, él da el mismo,

si yo salto, él salta,

no dando lugar a error en la imitación perfecta del gesto.


Le pongo pruebas imposibles,

he probado a correr muy rápido hasta quedar sin aliento,

a cerrar los ojos durante 5 minutos y luego poner la cabeza bocabajo.

Y nada sigues ahí, pegado como un lunar.


Me he duchado con él,

desayunado con él,

masturbado con él

y no se marcha.


Lo peor es dormir 

porque el hombre que vive en mis espaldas parece que me cubra,

como antiguamente,

ha pasado sólo un mes.


Ha llegado la hora de enfrentar un pacto,

yo dejo que vivas en la espalda,

pero no me abraces por las noches. 

13 de agosto de 2023



A Manuel y el hueco. 


Tengo miedo de

                                        caerme    

dentro de algo que no sé qué es,

ni cómo se llama,

ni qué forma tiene.


Me aterra no saber a qué huele,

si el tacto será áspero, si el dolor será más ancho.


no puedo soportar que la grieta se agrande más de lo que ya lo hace


Tengo ahora, como quien tiene una planta en el salón.

un miedo heredado, del tamaño de una vida

que no sé dónde poner porque siempre estorba.


Hay un eco en cada oreja que repite siempre el mismo mantra

cuál es la salida a este dolor.

cuál es la salida a este dolor.

cuál es...

salida...

dolor.


Y no sé si la hay porque en el espejo mi dolor y yo somos la misma.


 



A Manuel y la casa con vistas de la Casería.


Todavía es verano en la casa que nunca tendremos.

Entrará el poniente removiendo la cortina,

la arena acabará posada, 

tímidamente,

 sobre el alféizar de la ventana 

donde Serafín toma el sol a las siete de la tarde. 


Todavía es verano en aquella cocina 

donde el levante seca el pan 

y las hormigas buscan camino hasta el desagüe 

los días en los que las sábanas se secan en un instante de viento. 


Nunca sabremos si esa casa será capaz de soportar todo el peso del vacío 

de todos los sueños que hemos nombrado 

pero no se han cumplido. 

12 de agosto de 2023

11 de agosto de 2023

 


A Manuel, que intentó beber café sin éxito.


Me has lanzado a la cara un cataclismo y yo ahora me he convertido en uno de esos agujeros de gusano que, por lo visto, siempre que entras vuelves al inicio.

Confieso que llevo días mintiendo a los vecinos.

Aunque saben que las plantas no se están muriendo solas. 

Lo hacen conmigo.

A veces tengo ganas de gritarle a algún desconocido que no soporto más este agujero de gusano. Pero no lo hago, por el contrario, aprieto los dientes hasta que la sien me advierte de que ya es demasiado.

Trago saliva.

Estoy tragando tanta saliva que empiezo a pensar que estoy cerca de ahogarme.

Me gustaría saber qué piensas cuando te despiertas.

Me gustaría saber si ahora huyes de mi recuerdo como lo hacías de mí los últimos días.

A veces creo que podría partirme en dos.

Literal.

Dejar caer cada lado hacia su lado y simplemente estar ahí.

Tirada y rota.

Tengo ganas de gritar a algún desconocido que un día decidiste empezar a tomar café aún a sabiendas que te hacía daño y no explicarle por qué.

Dejar que la duda quede y le atrape.

Como a mí.

Que se sienta víctima de una tela de araña.

Como yo.

Que no sepa explicarse qué coño es un agujero de gusano ni por qué hay una mujer llorando mientras compra si hace meses que lo lleva haciendo sola.

Yo que siempre compré leche para dos,

hoy he desayunado un café solo.

Olvidé comprar la leche. 








8 de agosto de 2023


Al rastro de Manuel.


Pedir una ofrenda y obtener tu cuerpo.


La mano que acaricia 

recuerda esta piel como la suya misma

y sin embargo,

teme,

porque en el mismo instante en el que la mano se desprende

y abandona la piel que toca,

recordar pasa a ser, 

irremediablemente,

un verbo que contiene todo un cuerpo pasado y a la vez

desconocido desde el presente.


Porque aquel 

ya no es.

Porque ahora la nada obliga a discernir 

para qué la mano.

3 de agosto de 2023

 


A Manuel, que se fue para encontrarse.


Recuérdame cómo era la casa

hasta dónde llegaba la luz

y si bastaba para calentar el cuarto.


Si hubo plantas en la puerta de la entrada,

latas de conserva en las estanterías,

servilletas de papel en el salón. 


- parece predecible el devenir de la rutina

pero no-. 


Recuérdame el valor de la pared.

Qué ocultaba esta

y quién estaba 

en

[la grieta]


Admito que el litigio ahora es acertar a comprender

cómo se cayó ese muro,

quién tiró la primera piedra y

quién puso la intención de derribar la casa con nosotros

[dentro]. 



  Querida Lola, amor mío,  hoy hace veinte años que te fuiste. Cada día y cada noche he pensado en ti, y he soñado contigo. Jamás habrá un s...