Ahora
que has llegado hasta el umbral,
dime,
¿cómo freno el pulso acelerado del pájaro azul
que se esconde entre mis pechos?
La luz respira,
tramita las condiciones
para acomodarse en las aristas de tus manos.
Aún decido de qué color visto mi cintura,
en que posición arqueo la vista
para abarcarte,
desde lejos.
Yo sólo quiero tocarte.
Me instalo en la solidez de tu palabra.
Hágase en tu vértice
toda voluntad.