16 de abril de 2016




Ahora 
que has llegado hasta el umbral,
dime,
¿cómo freno el pulso acelerado del pájaro azul 
que se esconde entre mis pechos?

La luz respira,
 tramita las condiciones 
para acomodarse en las aristas de tus manos.

Aún decido de qué color visto mi cintura,
en que posición arqueo la vista
para abarcarte,
desde lejos.

Yo sólo quiero tocarte.

Me instalo en la solidez de tu palabra.

Hágase en tu vértice 
toda voluntad.




No hay comentarios:

Publicar un comentario

  Querida Lola, amor mío,  hoy hace veinte años que te fuiste. Cada día y cada noche he pensado en ti, y he soñado contigo. Jamás habrá un s...