24 de octubre de 2019



Contra el viento,
he ahí la espiga que dobla su estructura
en cada embestida de aire puro,
haciéndose grieta transparente en el soplido.

Qué culpa vamos a inferirle a ella que,
contra todo,
lucha erguida para sostenerse.

Qué podremos ofrecerle salvo cobijo,
salvo estas manos cubiertas de barro
o esta boca de arcilla imberbe,
si frente al incierto dominio de lo inasible,
tan solo podemos medir el desconcierto de la raíz
que con la razón oculta,
se adhiere a la tierra
sujetando el vendaval que desconoce. 

7 de octubre de 2019



Yo,
que comprendí con esfuerzo y mimo 
el lenguaje de los pájaros,
advierto en aquellos hombres 
que guardan su hueco en el banco de madera,
con rutina uniforme,
la paradoja de quien no comprende el suyo propio.

Y los imagino,
- a los hombres, digo-
 enjaulados en el mantra de
mañana será otro día,
nacerán nuevas aves,
aprenderán la mecánica del vuelo
elaborando elipses imposibles
pero pese al espectáculo,
no podré nombrar
los pájaros.




Me cansé de vivir con la prisa del incendio siempre acuestas.
Así que me paré para escuchar 
el flujo de la sangre por el cuerpo,
preguntándome,
qué será de nosotros cuando el fuego falle,
se apague
y apenas nos quede el consuelo de contemplar las ascuas,

Qué haremos salvo danzar en torno a las cenizas,
que nos recuerdan quiénes fuimos
hacia dónde quisimos llegar
y no alcanzamos.

Abrigaré tu risa,
entonces,
cuando el humo de las llamas nos envuelva,
abrigaré tu risa
y compondré el camino hacia otra hoguera
con tu nombre,
con la luz del fuego que devora todo.
Enseñaré 
tu pecho en la penumbra,
cobijo de esperanza para aquellos hombres buenos.

27 de septiembre de 2019



Niña,
vas a tener que sacarte de encima
la tela esa de araña que llevas apretada en el costado
porque...
te estás ahogando.

Y lo haces, 
lo de ahogarte, digo,
como una pérdida de aire imperceptible,
como la ventana esa que te dije hace un otoño
que tenía una grieta.
Que no es que el frío entrase,
que lo hacía,
es que el aire desde dentro,
también se iba.

Y tú que no,
que mira cómo son de tercas las arañas,
que mira cómo brilla la red que me han tejido,
que me protegen de los bichos que alguna vez 
intentan socavarme las costillas.

Mírate las uñas, 
niña,
mírate el barro de las uñas,
niña,
hacia dónde vas tan sucia.

A lavarme esta piel de musaraña,
creo.

11 de septiembre de 2019




Traté de contener el deterioro de los árboles
convirtiéndome en la salvia que recorre sus entrañas
    - pero el ocaso fue invencible a las puertas del otoño-
    y en cada anillo de madera que me obcequé en alimentar,
la muerte, contigua a mi labor,
otorgaba la batalla al exterminio.

Primero
fue la rama seca que soportaba con delicada estrategia
aquel nido de estorninos.
Después,
la sed fue tanta,
que donde hubo de brotar la hierba,
se sucedían dunas de escamas secas
  • sopla y vencerás, esparciendo sobre la tierra lo que a la tierra le pertenece-

Las hojas,
cayendo en su baile contenido de vacío,
las ramas sosteniendo el qué.

Parece que la duda de la vida avance
como festival de muerte en apariencia.
La vida brota dónde.
La espina clavada en tu ojo será
la que devuelva al otoño lo que robé.






  Querida Lola, amor mío,  hoy hace veinte años que te fuiste. Cada día y cada noche he pensado en ti, y he soñado contigo. Jamás habrá un s...