24 de octubre de 2019



Contra el viento,
he ahí la espiga que dobla su estructura
en cada embestida de aire puro,
haciéndose grieta transparente en el soplido.

Qué culpa vamos a inferirle a ella que,
contra todo,
lucha erguida para sostenerse.

Qué podremos ofrecerle salvo cobijo,
salvo estas manos cubiertas de barro
o esta boca de arcilla imberbe,
si frente al incierto dominio de lo inasible,
tan solo podemos medir el desconcierto de la raíz
que con la razón oculta,
se adhiere a la tierra
sujetando el vendaval que desconoce. 

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