Yo,
que comprendí con esfuerzo y mimo
el lenguaje de los pájaros,
advierto en aquellos hombres
que guardan su hueco en el banco de madera,
con rutina uniforme,
la paradoja de quien no comprende el suyo propio.
Y los imagino,
- a los hombres, digo-
enjaulados en el mantra de
mañana será otro día,
nacerán nuevas aves,
aprenderán la mecánica del vuelo
elaborando elipses imposibles
pero pese al espectáculo,
no podré nombrar
los pájaros.
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