27 de septiembre de 2015
A menudo me hago preguntas estúpidas.
¿Cuántos aviones saldrán mañana desde Madrid?
¿A cuántos les esperaran con flores en el aeropuerto?
¿Alguien que viva en Nueva York se estará preguntando si alguien (yo) que vive en España está pensando en él/ella?
¿Cuántas veces gira la peonza hasta que cesa? ¿Por qué para en ese instante y no otro?
¿Cuántas lagrimas se necesitan para llenar un vaso? ¿Ocupan el mismo espacio las tuyas que las mías?
¿Cuántas parejas rompen y se reconcilian en un minuto?
¿Una vida te parece suficiente para todo?
¿Cuánta gente está sentada en el cine, deseando pasar la mano por el hombro de su acompañante pero no lo hacen?
¿Es el diazepam la solución para quien tiene miedo a volar?
¿Y qué solución nos dan para los que no queremos dejar de hacerlo?
¿Cuántos pájaros caben en mi cabeza? ¿De verdad basta mi pecho para tus alas?
¿Por qué medimos el tiempo? ¿Para qué sirve una cárcel que sólo me aleja de todos?
¿Tienen alma las abejas? ¿Quién creó el miedo a las polillas?
¿Dónde estás que no te veo?
¿Por qué no sabes leer los mapas?
¿Cuánto más vas a tardar en llegar?
23 de septiembre de 2015
18 de septiembre de 2015
11 de septiembre de 2015
10 de septiembre de 2015
Barranco
Hoy me he levantado sintiéndome precipicio,
acomodando la soga
que haga caminar viajantes,
de un extremo a otro del costado.
He desayunado el riesgo
de colocar las nubes más abajo,
aletargando la caída que llevo cosida
en cada pie.
Hoy he soñado,
que yo ponía la cuerda
y tú,
el intento de traspasar
la bruma que me come tras los ojos,
que me transporta hasta el puntal
donde la vida se parece
cada vez más a tu aliento.
Dónde el miedo descansa en un relámpago
esperando que la tormenta se inicie
con la causalidad estúpida de nuestras manos.
4 de septiembre de 2015
La ortografía de la lluvia
Tienes toda la lluvia del mundo
en tu estómago,
frunciendo el ceño,
porque el sol se te ha clavado en la frente
a estas alturas del verano.
Abarrota el agua
los surcos de las manos,
donde debía estar posada la tuya,
evitando torrentes,
dirigiendo la nube:
"el cielo es tan azul como tu sonrisa
un domingo cualquiera
en los que faltamos a misa."
Cae la lluvia,
desde la garganta hasta los pies,
transformando el horizonte
de mis pliegues
en un caleidoscopio que no ves.
¿Por qué no coges la escafandra,
te sumerges hasta el fondo
y me salvas?
1 de septiembre de 2015
Autorretrato V
Podrás bailar bajo la lluvia
en una calle abarrotada de gente,
sin botas de agua,
mientras estiras la mano
que nadie alcanza.
Esa eres tú.
Esa eres tú.
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En cada hueco de tus pasos coloqué la semilla de una tempestad muda. Planté hectáreas de esperanza. Cayó (implacable) la ...
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