Dejaré por el sendero,
arrodillándome para acomodar,
una a una
y con suma delicadeza,
y con suma delicadeza,
el rastro de polillas que murieron
en el intento de sobrevivir
al frío.
Querida Lola, amor mío, hoy hace veinte años que te fuiste. Cada día y cada noche he pensado en ti, y he soñado contigo. Jamás habrá un s...