En el hueco que dejaste
reposa
(ahora)
el dolor de los pájaros que emigran,
dejando tras su espalda
las montañas teñidas por la nieve.
En la sombra de su huida
me cobijo,
desenfundando las alas,
alineando las plumas hacia el norte,
en busca,
del verano que rehaga
el dominio de las cerezas en mi aliento.
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