A Ana,
y la procesión que va por dentro.
Voy a sentarme en el portal de mi casa
para ver pasar tu sombra.
Para ver pasar tu sombra
voy a sentarme en el portal de mi casa,
mientras los edificios sujetan la luz de las ventanas
y el mundo parece haber extraviado nuestra voz.
qué obsceno recordar el lenguaje en el que hablábamos de la luz,
ahora que tu sombra es toda presencia.
Todo parece haber permanecido intacto desde entonces
y sin embargo,
me ha crecido el pelo
he perdido peso
la clavícula que asoma cada vez más,
lo hace reclamando una salida a las hormigas del estómago,
la buscan desde que te fuiste,
quién sabe si la hay,
quizás nunca la hubo.
tal vez fui como un rabo de lagartija,
viva pero separada de mí misma.
La sombra es un lugar que da para mucho.
Voy a sentarme en el portal de mi casa
para ver cómo caminas delante
y así poder cerrar la puerta.
la luz ya no atraviesa las rendijas.
Tú te has quedado fuera de este renuncio.
A vivir se aprende entre las sombras.
A renacer, entre la luz,