8 de diciembre de 2016




[Diseccionar la náusea]
como asomándose al grito 
con el fin de desnudarlo.

traer la voz al mundo,
nombrar la tierra
amaneciendo árboles.

La circunferencia de mi falda 
es el vuelo torpe de una polilla a mediodía. 

Recordar la náusea,
como paisaje (in)finito:
las heridas del diafragma.


7 de diciembre de 2016



La luz tiembla
como si el aire atravesara
su columna vertebral.

Lo admito,
aún lamo de mis dedos
el óxido calcáreo
con el que te vestías en días de lluvia.

El viento amenaza el hueso infectado de la sombra.
Se desliza, 
incapaz,
sobre la astilla de luz
que ha quedado detrás de todo.

Lo sé,
todavía huelo los resquicios de agua pura
de debajo de mis uñas
como si de la última gota del desierto se tratase

nosotros, 
que fuimos torrente
y selva
y manantial
y bruma

A menudo sonrío
como la estúpida serpiente que
ha arrancado la cabeza de la liebre
que se afana en masticar
(hacedla que se desaparezca, se dice)

6 de diciembre de 2016



No te vistes para sortear el frío.

Te ocultas a ti mismo
de los ojos que dibujan 
cómo te llamas
dónde trabajas
a quién le importa si respiras

Construimos un puente 
porque alguna vez soñamos con el otro lado.

Y ahí estaba.
Nombramos 
«páramo»
y surgió como de la 
«nada»
un vestido de moho en las entrañas.

[La gente es y no su máscara]

Bailamos como abejas hambrientas dentro del enjambre,
yo digo
«miel»
me brotan zánganos de las pupilas.

[El tiempo se evapora como granos de nieve en el cristal]

Tú lloras
pero a la música sólo le importa seguir sonando.

Hay hormigas trepando panza arriba
y yo 
aquí
susurrando al oído de los pájaros:
soy el horizonte de un roble desnudo,
tengo todas las raíces 
al alcance de un viento
que por sutil,
me hiere y no me arropa.






23 de octubre de 2016

19 de octubre de 2016

La selva (dentro)




Viajo 
[sola] 
h a c i a el centro mismo de la selva.
(y)
Sólo los mirlos que coronan mi camino
lloran la cueva fragmentada.

30 de septiembre de 2016



A veces
te recuerdo
con el perfil de acero,
de titanio puro derritiéndose entre mis dedos.

Adivino
el tamaño de la sombra del árbol
por las hojas secas que recojo arrodillada,
cómo pesa esta memoria
tras la puerta de luz que no se cierra.

Hueco de paja,
nieve armada como cemento alrededor de mis pasos,
así 
pesa tu olor.

A la vuelta de la esquina,
[tú]
                     (y)
todo el ámbar desvistiéndose
a cada palmo que se separa del volcán

.S i l e n c i o.

La nieve brota entre los dientes del león.
La luz,
por fin,
se ha marchitado.

28 de septiembre de 2016

Lux



A Blanca y María



De esta semilla
nacerán humedales de rocío
cada septiembre.

Brotarán los brazos,
como raíz asida a la tierra,
para acunar las azucenas de tus ojos,
mañana.

Nadie creerá en el agua brotando manantial de plata
cuando me hablas de que más allá del tiempo
me esperas tú,
río de agua clara y silenciosa,
recorriéndome los cabos.

Bastará una gota de tu aliento
para convertirme en árbol valeroso
que se aleja de la tierra.

E s c u c h a (me)

Voy a quererte libre,
niña que corretea por el campo,
sortija de cereza entre limoneros.

Pequeña luciérnaga en flor,
yo te espero con las manos extendidas
para hacer del nido de tu risa,
mi paciencia.



15 de septiembre de 2016




Niña  
[trenzas de tierra]
ₚₑdₐₗₑₐ ₛₒbᵣₑ ₑₗ ₘₐᵣ,
modula el horizonte de los pájaros de otoño.

Toma el viento
de un extremo.

Anúdate su furia
como lazo a la garganta.








Lejos del eco acartonado del llanto,
el lirio se pulveriza
en un suspiro.

En este cercanía de lecho seco
se construye una casa para las abejas
(entre el diafragma de hormigón herido
y los pulmones abandonados al polvo).

Donde crees ojos,
un puente.

Donde la semilla anida,
trota el agua asalvajada
depurando rocas,
oxigenando el cauce.

Juré haber llorado estaño.

Cuando te fuiste
el río trajo hasta mi puerta un altar de muertos:
una piedra,
algunas ramas,
la sintonía muda de aquel sauce
que aún teme la llegada del frío.





3 de septiembre de 2016



Habríamos de preguntar al cristal
cuáles son las condiciones
impuestas a la luz
para dividirse.

De qué manera
ha de ceder la molécula de aire contenida en él,
en favor del rayo
que atraviesa y se deforma.

No mencionaremos como inútil
el contorsionismo de la luz,
repartida en mil partículas
(se adhiere al polvo como garrapata
que camina por el aire),
ni proclamaremos oscuridad
a todo hueco
entre sus átomos.

Ensalzamos sólo la división del rayo
como la aniquilación del territorio que abarca,
roto y desmembrado,
allí donde se posa,
todo crece.



27 de agosto de 2016


A mi abuela Antonia


C r e z c o
sobre esta pena de otoño y roble desnudo.

Todas las hojas que caen,
levantan el sollozo del tronco herido.

no habrá viento que llene el vacío de las flores que se pierden

Tengo que llegar a la imagen de mi abuela cosiendo
cualquier tarde de verano en alza,
dominar el ritual.

Lamer el extremo del hilo.

Enhebrar la aguja
[desafiando un ojo contra otro]

Zurcir el roto de la tela,
con dulzura,
creyendo que será otro el vestido que me guarde
los huecos de árbol
en invierno.

17 de agosto de 2016



Sólo en esta cuota de irreversibles
permitimos al cerezo
crecer junto a la arena.

Dejé caer el hueso
(pozo al fondo).
Ahí estabas tú,
soplabas la luz como un torrente.

[Espera]mos
 concebir el fruto
ni migajas acudieron a las manos.

Cuando creímos obtener perlas de luz,
(quizás almendras ensangrentadas sobre nuestros ojos)
reunimos cada rastro escogido por el árbol
para e x p a n d i r s e.

Una vez llegado el viento 
observamos que
tan sólo conservábamos la isla.

15 de agosto de 2016



Honda tristeza la del olivo
que contempla la sombra menguada de sus ramas
en la tierra seca de los llanos.

Juré haber sido amplio en horizonte,
haber cobijado bajo la luz de julio
al campesino cansado
(entre el tronco guardo sudores 
que jamás comprenderéis).

Me recuerdo en cada fruto que crecía
-alimenté el ojo vacío de los que lloran
ante el secano de las manos otoñales-

Mientras espero el brote de la primavera,
admiro la torpe sombra
que guarda mis espaldas.

11 de agosto de 2016

Estación de bruma [universo íntimo]




No es invierno,
asume el dedo posado sobre el calendario:
es agosto.

Tiempo de recoger la luz 
de todos los imperios que crecieron
entre cada rendija del cristal partido
con el que nos (ad)miramos.

No es invierno,
dicen mis pies manchados de nieve
 mientras la espuma blanca del mar se solidifica,
 instante en el que tu retina abarca
el mundo tras mi nuca.

No hace frío
pero retiro la escarcha de la sábana que nos cubría
con una inmensa pena de agua,
devolviéndome al origen de un plural
conjugado en tiempo de condena.

A[mar]te,
como besando el río que nos aleja
y marca el camino
hacia tus manos.

7 de agosto de 2016

Salmos





|Primero|
El camino de centeno, la luz tras los olivos
1:1 Cruje la tierra como herida de paja.
1:2 ¿Son tus pies o es la hierba seca
la que provoca el estruendo de tus pasos?
1:3 Habremos de mencionar la lluvia
como la calma del quejido de los campos.
Señor de las hienas,
guíanos hasta la tersa polvareda de la luz,
tras los olivos.

|Segundo|
Puerta de cipreses
2:1 Quien llame a tu puerta,
con más de un golpe entre las manos,
guardará la valentía entre cada diente.
2:2 Madera de sal, impacto de aire.
2:3 ¿Es tu cercanía a mi umbral sólo la ficción de la luz frente al salitre?

|Tercero|
El vuelo de los pájaros de invierno
3:1 La oscuridad no es más que la obstinada pose de la luz tras las ramas.
3:2 Señor de las hienas,
dirige el vuelo de los pájaros de invierno,
horizonte mediante,
pues el colmillo afilado de la madrugada
amenaza la voz menguada de las aves.
3:3 Baten sus alas,
como desempolvando el exilio que entre cada pluma les aguarda.



Así como el mar cubre a la roca
con violencia,
en un vaivén constante
[ahora el daño]
[después el desahogo de la huida]
 éramos nosotros.

De la antigüedad del mar
sólo la roca entiende.

Hablar el lenguaje del impacto,
respirar la huida de la sal.

Solicito ser ese instante,
 donde el sonido cóncavo
admira la violencia natural
de componentes antagónicos.






7 de julio de 2016




Las bestias,
centinelas de puerta débil,
acechan tus pasos de agua
[reclaman la sed como la voz de un batallón unido]

Aguijón de aire,
miel de centeno,
avispero de dudas.

¿Qué traes entre tus manos?
Tanto es el peso que me escondes,
que tu cabeza yergue 
en sentido opuesto al cielo.

Amalgama de palabras,
sabes a herida de diccionario bíblico,
a lengua muerta.

Las bestias,
las bestias.
Pregúntale a las bestias.

Ellas solo te dirán la verdad del agravio de luz:
mi mortaja es la tierra.

4 de julio de 2016

Pedagogía del ostracismo




Ojalá brotes de almendro en tu garganta.
Ojalá tallar el bronce
de tu paso lejos de mi sombra
[piedra angular]

Ojalá la enjundia del olivo entre mi pelo.
Tal vez la lluvia,
lenguaje de verano,
me trate con la dulzura
que el invierno no consiguió.

Ojalá el acero de tus ojos,
como caballos levantando polvareda
te desencadenen una lágrima.

Ojalá llores y no sepa socorrerte.
Ojalá pidas perdón por mi herida
y no te escuche
[mientras]
 [cicatrizo]

Ojalá entiendas el dolor
de tener que guardar
el último suspiro de un pez.

Tal vez así comprendas
la magnitud del rayo.





2 de julio de 2016



En la huella de tu voz
ha nacido un manantial de agua corrupta.
Una familia de líquenes lucha por abrirse paso
entre la tosca oscuridad
del pozo.

La lluvia que persiste desde entonces,
transforma el blanco impoluto
de tu voz,
en óxido.

No ha pasado tanto tiempo,
dicen quienes no comprenden
tu sonido a catedral inmensa.

No hay tanta niebla entre los pinos,
replicaré.
Remo a la contra 
sobre este viento de volumen imperfecto
que se disipa al darle alcance.
[como]





29 de junio de 2016



Isla piel de serpiente.
Archipiélago de mar,
salitre en los ojos,
torrente de bruma.

Isla de roca caliza.
Juicio de nieve,
reino de viento,
murmullo obstinado.

Isla sin rumbo.
Marinero mastica la tierra.
Isla de agujeros prohibidos.

Isla valiente.
Derrota de insignias,
horizonte encontrado,
país extendido en la frontera.

Isla nenúfar.
Corona de jazmines,
desierto de palabra cóncava,
alimento de liendres.

Isla.
43° 19′ 12″ N, 1° 58′ 48″ W
arena de l u z 


28 de junio de 2016




Dunas de agua clara.
Raíces de viento.
Voz de sedimento alcalino.

[todo eso te ofrecí]

Mientras,
crecías en mí como cordillera
que diseña y reparte el horizonte.

[a placer]

Tú,
a l l í.

Yo,
a q u í.

¿Aún preguntas al río por qué guardó silencio?



25 de junio de 2016



El argumento de la sal
frente a la nieve
[sueño de ortigas]

Si me despierto,
 la a u r o r a 
se presenta como herida 
extendiéndose en la oscuridad
[ruta salvaje]
[grieta de luz]
[pergamino de plata]

Con la mandíbula cerrada,
la palabra es vehículo hacia el futuro, 
dónde sílaba de hierro fundido
determina el parámetro de alcance
de tus ojos contra el muro.



18 de junio de 2016



Bala de plata.
Sortija de verano.

Tobogán de piedra:

niña, baja. 
D e s l i z a el cuerpo
por los aromas de las juntas.

Sube el grito de las bestias,
no quiera el viento transportar tu llanto
más allá del ocaso de pimienta
de los líquenes.







9 de junio de 2016

~V~



Tiembla la cría de un antílope en la Sabana. 
En ese mismo instante, 
yo me despierto.

La grieta del vientre se expande. 
Las amapolas trotan, 
cuerpo abajo.

Dos lágrimas se me deslizan por 
el costado de los ojos. 
El dolor tiene el sonido
 del paso de un pura s a n g r e.

Imagino tu mano. 

Imagino el c a l o r de tu mano 
tejiéndome una telaraña en el ombligo.

El dolor mengua. 

Tú me sostienes con los dedos metidos 
entre mi tercera y cuarta costilla.

El sueño vence al dolor.

La grieta permanece intacta.
Las amapolas de cera siguen derritiéndose.

Tus manos, 
el cuenco de mi sonrisa.

[El antílope de la Sabana se ha dormido]

¿En qué punto exacto de la noche besarás mi frente?

27 de mayo de 2016




Frente a este vestido de amapolas,
un trigal erguido.

Unos pies descalzos
{crujen}
como la semilla de abedul brotando
 entre los pliegues de tus manos áridas. 

Á b r a n s e caminos,
así como la grieta de olivo
dominando tu retina.

[D]olores de centeno
si mastico el aire.

Sudario de luz,
mi piel.






18 de mayo de 2016




La serpiente camina.

La tierra entumecida confunde 
el cadáver que acoge
con las raíces 
desplegadas.

Renace el suspiro de la víbora
en la penumbra sonora de los árboles.

13 de mayo de 2016




Soy la serpiente que repta 
en dirección al centro de tu estómago.
Quiero quedarme a vivir para siempre
en tu tercera costilla.

10 de mayo de 2016




Hasta ahora,
la palabra destino,
 tan sólo imitaba
la pose torpe de una luciérnaga
al final de la tormenta.

Admitía la señal de fuga
tras la impenetrable ruta del bosque.

Concederemos,
entonces,
la valentía a la luz creciendo frente al viento,
otorgándose heroína frente al rayo,
disponiendo cuál ha de ser la salida
al laberinto entre tanta hoja rota,
tantas amapolas como sangre.

Desde aquí,
la luciérnaga ha perdido luz
pero aún puede leerse
en la madera arañada de los árboles,
somos la estirpe de un tiempo insalvable.

Mientras tanto,
lloramos,
claudicando.


5 de mayo de 2016




Desprende el alfiler del cristal con el que miras
álzate
como si el rayo que atravesaba el pecho,
palpitase
- de verdad-

¿Cuántas oportunidades perdidas 
podrás permitirte
a estas alturas del pozo
 en el que habitas?








Sólo el cuerpo sumergido por la incógnita
se despereza con el impulso de Goliat
entre los dientes.

Emerge el pulso sobre las moléculas 
del pozo,
-no había fondo-
te decía,
mientras tú bajabas la cabeza
emanando burbujas de duda.

Frente a la escena,
un cuervo negro como tu pupila nos observa,
preguntándose
en qué momento
tus ojos darán forma a su garganta.


16 de abril de 2016




Ahora 
que has llegado hasta el umbral,
dime,
¿cómo freno el pulso acelerado del pájaro azul 
que se esconde entre mis pechos?

La luz respira,
 tramita las condiciones 
para acomodarse en las aristas de tus manos.

Aún decido de qué color visto mi cintura,
en que posición arqueo la vista
para abarcarte,
desde lejos.

Yo sólo quiero tocarte.

Me instalo en la solidez de tu palabra.

Hágase en tu vértice 
toda voluntad.




5 de abril de 2016




Retumba el llanto de un recién nacido
en la isla de Ítaca.

Un escarabajo posado en la nieve
presume de una estúpida notoriedad.

-Rodará los copos hasta hacer insoportable la mentira que amasó
como un pequeño Sísifo extraviado-

¿Dónde mis dientes de leche?
Quiero hacerte un collar.

Las costas de África,
el cementerio de elefantes.
La arena del desierto,
 un reloj.

Retumba el llanto de un recién nacido
en la isla de Ítaca.

Yo bordo tu nombre en las cortinas del viento.



21 de marzo de 2016





Desde dónde,
me pregunto,
 se alza tu voz como estandarte de una tarde de invierno
en la que la bruma no remonta
más allá del horizonte de humedad.

14 de marzo de 2016




~~Humo~~
Pruebo la calma contenida tras la soberbia
de una colmena en danza.

~~Aire~~
Las partículas de contaminación determinan
los centímetros cúbicos de vida que me quedan.

~~Luz~~
El Sol entra por la ventana.
El polvo de tu ausencia que guardan las esquinas,
brilla.

~~Agua~~
Abril llora.
Yo le explico que el consuelo nunca fue continente de lamentos.
Le ofrezco mi hombro pero
Abril llora.
El río se desborda
y lo contemplamos abrazadas
a la orilla.




6 de marzo de 2016




"Tres moscas negras llevo en los labios.
Escucha su zumbar de plomo"
Alberto García Alix




Contengo la sangre del caballo de Atila
sobre el mástil de mi columna vertebral.

Si es furia todo lo que contienen mis venas,
dime por qué me cosí la lengua al paladar.

No quiere la voz otorgar volumen a la palabra,
que de oídos necios se alimenta el odio.

Me he cosido el párpado izquierdo.
Es la mano derecha la que te toca.

En el instante en que verbalizo la sombra
nace la luz tras tu espalda.

Y dudo si eso es vida,
sin la alegoría cercana de los naranjos.

2 de marzo de 2016





Cuando después de toda el lluvia derramada
aparece el jilguero a posarse en la rama torcida del árbol,
descubrimos la ingenuidad del aguacero,
la estúpida agonía del vuelo anticipado 
ante la tormenta anunciada
-y que no bastó para tronchar las hojas-

27 de febrero de 2016



Nos he visto atravesar las ventanas oscilantes
en busca de la nieve virgen 
que mermase nuestra sed.

Comimos como bestias del impúdico blanco que a duras penas
se sostenía sobre las ramas
de los árboles de aquel jardín,
donde masticamos el vacío que entre cada copo de nieve
se esconde.

A menudo me pregunto si ese vacío,
 que está siempre a la vista,
queda alterado sólo por la luz que la nieve irradia
sobre nuestras manos congeladas.

-Cuando únicamente nos interesa el calor,
despreciamos en favor del interés propio
cualquier partícula ajena de duda.-

Pero el hueco continúa ahí.
Como tú,
 asfixiado con la nieve.

Creyendo agua lo que tragas,
el engaño, una vez más,
 ha conseguido su consigna. 



Defino el lenguaje de los árboles
por el impacto incierto dibujado en el paisaje.

Así es como me acerco a ti,
descubriendo que el aire que nos distancia
es continente de silencio,
que la raíz que nos mantiene unidos al suelo
es la que soporta el interrogante del vértigo.

Nómbrame al almendro
y brotará la flor en mi garganta.

Escupe la saliva.

Aliméntame la tierra
dónde la palabra alcance la copa de los árboles
y obligue a los mirlos a iniciar camino hacia el olvido.

22 de febrero de 2016




Crezco como la hiedra que se cuela por el único agujero del muro que se cree infranqueable. Atravieso y trepo el hormigón. Voy en busca de la luz.
Crezco como el único ejercicio posible de vivir, como sinónimo de duda, como la salvia que me transporta en el camino.
Llevo 30 años amando. Llevo 30 años respirando. Respirando en los brazos de mi madre, que aún me mecen como el viento de verano que hace bailar al campo en todo su esplendor, consiguiendo hacerme Junio en pleno mes de Enero. Me paro y respiro en la sonrisa de mi hermana cuando me mira y me recuerda quién soy y lo que viene a hacer aquí.
Me reconozco en las arrugas de las manos de mi abuela. En los gestos de mi tío cuando mira a su madre y la abraza con delicadeza por encima de los hombros.
Me veo en la mujer que se dibuja en el espejo. Y le sonrío. Llegar hasta este sonrisa no ha sido fácil pero mira cómo brillas.
Soy cada uno de mis amores perdidos, cada una de sus palabras, cada uno de los sueños que no conseguimos pero que recordamos con una nostalgia cariñosa.
Soy todos los amigos a los que admiro por las diferencias que nos unen y nos configuran como familia.

Llevo 30 años...y todo me parece poco.

A vosotros,
gracias.

10 de febrero de 2016




Como cuando intentas explicar que el junco sirve para que
 contenga, asuma, guíe, adopte el río 
y que, pese a que éste
cese, desaparezca o se evapore, 
el junco seguirá allí.

Su función permanecerá idéntica al río que 
transportaba antes de la sequía. 

-No hablamos de la posibilidad de las laderas
 para acoger la lluvia y darle forma de afluente.-

De eso no te hablo. 

Pero qué más da.
Tú nunca escuchas.

El río sigue secándose.

9 de febrero de 2016




Rompes el ritmo de las hortensias,
cuando acelerado apareces,
tras el papel manchado de tinta
que me prometiste
- y que tarde me alcanza-

Excomulgado de improperios
das un puntapié al equilibrio
y entonces el péndulo 
comienza el movimiento.

Ahora estás
-ahora ya no-
Ahora respiro
-no existes-
- y ya no me ahogo-

Tu incoherencia acude
para obligarme a retozar en la amalgama de preguntas
- que sólo tú me creas-.

El esfuerzo,
una vez más,
será triunfo mío.


29 de enero de 2016




Yo la niebla sobre tu ciénaga imposible.
Yo la sombra,
la luz
y la antorcha.

Tú la duda.
La brisa que transporta el polvo.
Las heridas
-que escuecen-

¿Qué vas a saber tú de cárceles,
de sollozos y de penas,
si portas la máscara
que todo lo cubre pero que nada te oculta?

A la libertad has ido a hablarle
de cadenas.

Emisario bastardo,
limítate a la deuda que contraes contigo mismo
cuando abarcas con ansiedad la arena
y cada grano se te escapa
mientras lloras.

25 de enero de 2016




Arranca una espina.
Dos.
Tres.
Aprieta fuerte el puño.
- Conviértelas en ceniza -
Pulverizar heridas,
a eso dediqué mi vida.

Y cómo sangran,
madre,
y cómo sangran.

24 de enero de 2016




Ocurre, entonces, que la vida aparece atropellada y yo me pregunto, absorta, dónde es que me he dejado abandonados los zapatos. Mientras, soporto con diligencia la cara de pena con la que me mira mi gato cuando cruzo la puerta por las mañanas y aparezco sola.
Sucede, entonces y también, el sonido de sirenas de ambulancia enloquecidas que atraviesan una multitud ensimismada, preguntándose, supongo, a quién irán a salvar, si es que no está muerto cuando lleguen.
Suena Mahler (Symphony Nº 2. "Resurrection") dentro de mi cabeza y las hormigas de la ciudad caminan lentas, olvidando el agujero que buscaban.
A veces, y sólo a veces, amanece la distancia y tan sólo la coherencia nos recuerda que la pared estaba ahí. No a un lado ni a otro. Vivíamos rodeados por ella, con una libertad encarcelada que, de vez en cuando, se permitía la condescendencia de dejarnos sonreír.
Sigue sonando Mahler.
Y yo sonrío libre, mientras abro a cañonazos ventanas en el muro.
Respiro.
Al fin he encontrado mis zapatos.

20 de enero de 2016




Este ser y no ser cohabitando en un mismo plano,
dónde la palabra encinta de vacío
airea la brecha entre el pensamiento y tu conducta.

Es allí, 
dónde no ves,
dónde crees no existir,
dónde la rueda anticipa el movimiento
y entonces se mueve, 
te juro que se mueve,
dónde la palabra torpe adquiere el valor que tú le niegas
- a este lado tú eres el cobarde-
Los dedos humean la llama de lo que una vez fuiste
- de lo que me temo nunca serás-

Alimentar la codicia de lo oculto
supondrá esconder el bosque tras el árbol.
- ¿Cómo se esconde el olor de mil pinos?-
- ¿Cómo se anula el rumor de cinco mil hojas?-

Basta tan sólo un dedo para tapar el sol
y esconderme entre la bruma
pero no por ello dejo de estar viva
- y lato-
- muy fuerte-
- lejos-
-de aquí-



19 de enero de 2016




Acoto la pregunta
como quién decide amaestrar 
la sed con una empuñadura de río.

Eco arriba, eco abajo,
es la respuesta el junco necesario
que adoctrina cada duda,
otorgándole capacidad y forma,
tiempo y espacio.

Descomponer el pensamiento 
- y que el polvo avance creando escenas-

Jugar a descifrar el enigma escondido entre las llagas
-que aún me sangran-
- que aún recuerdan-
voluptuosas escenas de batalla.




14 de enero de 2016





Cuando llora el sauce recojo el río de tinta
que me nace entre los dedos
para encauzar nuestra desdicha.

No vi la pared más que cuesta arriba,
mientras me escondía de todo y me acercaba a ti,
dónde solo había barrotes como brazos,
silencio entre los pinos.

Cuando el viento empuja,
remo a la desesperada hacia tu contra,
 como impulso arriba de todo
- incluso de mi- 
por ocultar la muchedumbre que nos arroja
a tomar la callada por pregunta
y la mirada por respuesta.

Si vas a encarcelar al pájaro,
asegúrate cuál de los cien que andan volando escoges,
no sufras en el intento titánico
de tener que amarlo libre
y
lejos
-de ti-

8 de enero de 2016




Baila la serpiente dentro del estómago vacío
- no escuches su voz que es todo eco-
Quédate a este lado de la luz.

Así la manzana que aún pende del árbol
no alimentará con su caída más que la duda de no saber
quién portará la flecha y quién la gravedad
del fruto que de la rama cae,
minutos antes,
 de que la serpiente hable y esté todo perdido. 

  Querida Lola, amor mío,  hoy hace veinte años que te fuiste. Cada día y cada noche he pensado en ti, y he soñado contigo. Jamás habrá un s...