Tiembla la cría de un antílope en la Sabana.
En ese mismo instante,
yo me despierto.
La grieta del vientre se expande.
Las amapolas trotan,
cuerpo abajo.
Dos lágrimas se me deslizan por
el costado de los ojos.
El dolor tiene el sonido
del paso de un pura s a n g r e.
Imagino tu mano.
Imagino el c a l o r de tu mano
tejiéndome una telaraña en el ombligo.
El dolor mengua.
Tú me sostienes con los dedos metidos
entre mi tercera y cuarta costilla.
El sueño vence al dolor.
La grieta permanece intacta.
Las amapolas de cera siguen derritiéndose.
Tus manos,
el cuenco de mi sonrisa.
[El antílope de la Sabana se ha dormido]
¿En qué punto exacto de la noche besarás mi frente?
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