27 de febrero de 2015




Pensé en la lluvia
y
la nube aterciopelada
de mis miedos
se hizo carne.


Porque puedo,
te nombro.
Aunque eso suponga
detener la marea
que me crece entre los párpados,
cuando el aullido
-poco a poco-
 me abre en canal
este silencio tallado en nombre propio.

Porque te temo,
me expongo.
Me acomodo en el ojo del huracán
en el que yo sola me sitúo,
pidiendo el amparo innecesario
que mengüe la agonía constante
de tu ausencia.

Porque te huelo,
soy animal agazapado
entre la sombra.

Por esta amargura insoportable,
el auxilio
de gritarte
- que me salves-
Aunque eso 
no sirva
absolutamente
para nada. 

24 de febrero de 2015

20 de febrero de 2015



Ojalá
mi cuerpo,
convertido en
telaraña de tormentas,
tropiece con tus manos
su capacidad para pulverizar
(con una caricia)
mi esqueleto-cárcel
 de estorninos.
Será ahí,
tras el crujido de costillas,
cuando podré nombrar
la libertad
de la que no dispuse
(para ti)




15 de febrero de 2015



Tengo una corriente de hormigas
-en procesión-
desde el vientre hasta la boca,
acurrucándose
en el surco
de la palabra 
que no te dije
y
que ahora
me borda las entrañas.


14 de febrero de 2015

Caronte



Sostener entre los dedos
el extremo de la sombra
-de la que seré-
mientras el Sol me cava
una zanja
 en el esternón.
Así es como,
iniciado el camino de baldosas amarillas,
las palomas me aplauden
inaugurando su vuelo
hacia la muerte.


Quiebra la trompeta desde el frente
el descanso del guerrero.
Acarrea a sus espaldas
la desdicha del recuento
(y de la suma)
de las penas,
de los muertos.
Levántate y camina.
Compón el último esfuerzo:
cierra las compuertas
de la muralla que erigiste,
no se escape nuestra sangre.

1 de febrero de 2015

s/t


Contiene la vida
el olor a azufre de la muerte
cuando descubro pelo en el lavabo
después de haberte ido
y
me quedo mirando
la inexorable inercia del agua 
que corre
por el desagüe. 

Camino



Decapitar hormigas.
Coronar con sus cabezas, 
alfileres.
 Clavarlos a ambos lados del sendero.
¿Aún dudas 
del camino que elegiste?



  Querida Lola, amor mío,  hoy hace veinte años que te fuiste. Cada día y cada noche he pensado en ti, y he soñado contigo. Jamás habrá un s...