20 de febrero de 2015



Ojalá
mi cuerpo,
convertido en
telaraña de tormentas,
tropiece con tus manos
su capacidad para pulverizar
(con una caricia)
mi esqueleto-cárcel
 de estorninos.
Será ahí,
tras el crujido de costillas,
cuando podré nombrar
la libertad
de la que no dispuse
(para ti)




No hay comentarios:

Publicar un comentario

  Querida Lola, amor mío,  hoy hace veinte años que te fuiste. Cada día y cada noche he pensado en ti, y he soñado contigo. Jamás habrá un s...