En cada hueco de tus pasos
coloqué la semilla
de una tempestad muda.
Planté hectáreas de esperanza.
Cayó
(implacable)
la nieve.
Muriendo muchas de ellas
entre las manos de un viento gélido.
Y ahora,
cuando nace un vago Sol de Primavera,
se me esconden las excusas
tras los restos.
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