Se vistieron de debilidad los naranjos,
postrándose abnegados,
ante la nieve infame del invierno.
¿Dónde
(entonces)
la posibilidad
de una huida hacia delante?
Asomaos a los espejos:
la estirpe de la primavera
yace,
contemplándonos,
desde la grieta habitable de un Sol de Marzo.
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