Agravio Comparativo
Entraste por la puerta de casa con el final
escrito en la mano izquierda,
la que posarías sobre mi espalda sujetando
el ánimo descolgado entre las vértebras.
Era domingo y no llovía
pero la habitación se llenó de tormentas
cuando diste la vuelta a la mano
y comenzaron el ruido de tambores...
la batalla está cerca,
pensé.
Perdimos la guerra y
guardamos las armas bajo siete llaves,
esas de las que se encuentran bajo el mar
cuando tocas fondo.
Cayó el castillo de naipes que con delicadeza
construimos cada domingo,
de cada semana,
de cada año
de toda nuestra historia.
Escúchame bien,
no fui yo,
fuiste tú
y tu estùpida manía de creerme....