29 de enero de 2016




Yo la niebla sobre tu ciénaga imposible.
Yo la sombra,
la luz
y la antorcha.

Tú la duda.
La brisa que transporta el polvo.
Las heridas
-que escuecen-

¿Qué vas a saber tú de cárceles,
de sollozos y de penas,
si portas la máscara
que todo lo cubre pero que nada te oculta?

A la libertad has ido a hablarle
de cadenas.

Emisario bastardo,
limítate a la deuda que contraes contigo mismo
cuando abarcas con ansiedad la arena
y cada grano se te escapa
mientras lloras.

25 de enero de 2016




Arranca una espina.
Dos.
Tres.
Aprieta fuerte el puño.
- Conviértelas en ceniza -
Pulverizar heridas,
a eso dediqué mi vida.

Y cómo sangran,
madre,
y cómo sangran.

24 de enero de 2016




Ocurre, entonces, que la vida aparece atropellada y yo me pregunto, absorta, dónde es que me he dejado abandonados los zapatos. Mientras, soporto con diligencia la cara de pena con la que me mira mi gato cuando cruzo la puerta por las mañanas y aparezco sola.
Sucede, entonces y también, el sonido de sirenas de ambulancia enloquecidas que atraviesan una multitud ensimismada, preguntándose, supongo, a quién irán a salvar, si es que no está muerto cuando lleguen.
Suena Mahler (Symphony Nº 2. "Resurrection") dentro de mi cabeza y las hormigas de la ciudad caminan lentas, olvidando el agujero que buscaban.
A veces, y sólo a veces, amanece la distancia y tan sólo la coherencia nos recuerda que la pared estaba ahí. No a un lado ni a otro. Vivíamos rodeados por ella, con una libertad encarcelada que, de vez en cuando, se permitía la condescendencia de dejarnos sonreír.
Sigue sonando Mahler.
Y yo sonrío libre, mientras abro a cañonazos ventanas en el muro.
Respiro.
Al fin he encontrado mis zapatos.

20 de enero de 2016




Este ser y no ser cohabitando en un mismo plano,
dónde la palabra encinta de vacío
airea la brecha entre el pensamiento y tu conducta.

Es allí, 
dónde no ves,
dónde crees no existir,
dónde la rueda anticipa el movimiento
y entonces se mueve, 
te juro que se mueve,
dónde la palabra torpe adquiere el valor que tú le niegas
- a este lado tú eres el cobarde-
Los dedos humean la llama de lo que una vez fuiste
- de lo que me temo nunca serás-

Alimentar la codicia de lo oculto
supondrá esconder el bosque tras el árbol.
- ¿Cómo se esconde el olor de mil pinos?-
- ¿Cómo se anula el rumor de cinco mil hojas?-

Basta tan sólo un dedo para tapar el sol
y esconderme entre la bruma
pero no por ello dejo de estar viva
- y lato-
- muy fuerte-
- lejos-
-de aquí-



19 de enero de 2016




Acoto la pregunta
como quién decide amaestrar 
la sed con una empuñadura de río.

Eco arriba, eco abajo,
es la respuesta el junco necesario
que adoctrina cada duda,
otorgándole capacidad y forma,
tiempo y espacio.

Descomponer el pensamiento 
- y que el polvo avance creando escenas-

Jugar a descifrar el enigma escondido entre las llagas
-que aún me sangran-
- que aún recuerdan-
voluptuosas escenas de batalla.




14 de enero de 2016





Cuando llora el sauce recojo el río de tinta
que me nace entre los dedos
para encauzar nuestra desdicha.

No vi la pared más que cuesta arriba,
mientras me escondía de todo y me acercaba a ti,
dónde solo había barrotes como brazos,
silencio entre los pinos.

Cuando el viento empuja,
remo a la desesperada hacia tu contra,
 como impulso arriba de todo
- incluso de mi- 
por ocultar la muchedumbre que nos arroja
a tomar la callada por pregunta
y la mirada por respuesta.

Si vas a encarcelar al pájaro,
asegúrate cuál de los cien que andan volando escoges,
no sufras en el intento titánico
de tener que amarlo libre
y
lejos
-de ti-

8 de enero de 2016




Baila la serpiente dentro del estómago vacío
- no escuches su voz que es todo eco-
Quédate a este lado de la luz.

Así la manzana que aún pende del árbol
no alimentará con su caída más que la duda de no saber
quién portará la flecha y quién la gravedad
del fruto que de la rama cae,
minutos antes,
 de que la serpiente hable y esté todo perdido. 

  Querida Lola, amor mío,  hoy hace veinte años que te fuiste. Cada día y cada noche he pensado en ti, y he soñado contigo. Jamás habrá un s...