14 de enero de 2016





Cuando llora el sauce recojo el río de tinta
que me nace entre los dedos
para encauzar nuestra desdicha.

No vi la pared más que cuesta arriba,
mientras me escondía de todo y me acercaba a ti,
dónde solo había barrotes como brazos,
silencio entre los pinos.

Cuando el viento empuja,
remo a la desesperada hacia tu contra,
 como impulso arriba de todo
- incluso de mi- 
por ocultar la muchedumbre que nos arroja
a tomar la callada por pregunta
y la mirada por respuesta.

Si vas a encarcelar al pájaro,
asegúrate cuál de los cien que andan volando escoges,
no sufras en el intento titánico
de tener que amarlo libre
y
lejos
-de ti-

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