8 de enero de 2016




Baila la serpiente dentro del estómago vacío
- no escuches su voz que es todo eco-
Quédate a este lado de la luz.

Así la manzana que aún pende del árbol
no alimentará con su caída más que la duda de no saber
quién portará la flecha y quién la gravedad
del fruto que de la rama cae,
minutos antes,
 de que la serpiente hable y esté todo perdido. 

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