Hablan de ti
como si no fueras esa rama que se tuerce con el aire,
alcanzando la brisa con la última hoja
que pende de un hilo.
Como la ira contenida entre los dientes del caballo
que tira del carro cansado,
que tira del carro cansado,
dejando caer la mirada hacia el camino.
Hablan de ti,
esperan que desprendas las manzanas de las manos,
riegues los campos con la lluvia de los ojos
desatando el rayo anudado aquí en la tibia.
desatando el rayo anudado aquí en la tibia.
Hablan de mí,
los que me colocaron la corona de espinas,
los que trenzaron mi melena alrededor de ellas
aguardando que domine la tormenta.
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