¿Dónde crees que vas,
pequeña niña distraída,
no ves que has perdido
tu sonrisa entre claveles?
Destina la luz de tu mirada
el horizonte del viento de poniente
que mece
la arena en las dunas de Damasco.
De dónde nace tu poder para crearte,
crecen flores adornando
los balcones de tu infancia.
Aún recuerdo el primero de tus pasos en firme,
apartando la duda de hacia quién ira el camino,
si el destino no es tu misma.
Sujeto con paciencia los cascabeles
de tu risa,
aprendí a dormir tu pena cuando la tormenta
destrozaba tus ventanas.
He venido,
contigo,
de la mano en el camino,
para escuchar el ruido de tu vida mientras creces,
alejándote de todos,
sólo eres,
la más dulce de todas las supervivientes.
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