20 de diciembre de 2015





Desenrédate del ojo
la brizna de paja.
Te impide ver la aurora
que te traigo entre los bucles,
muchacho.

A qué esperas para colmarme
de cerezas,
a qué temes cuando miras 
más allá de las juntas de mis manos.

Si tú supieras que respiro
el aire que meces en el pulmón derecho
y te lo devuelvo como obsequio de plata.
Si yo te contara que 
me amarro las rodillas desbocadas
si te miro,
que se me encienden las luciérnagas
si es tu olor el que me arropa,
muchacho.

Súbeme a tu espalda,
la noche que me acecha no quiere que este frío me atrape.





1 comentario:

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