El origen de todo comenzó
masticando la carne del invierno,
contemplando el ocaso de las montañas
en pleno mes de Abril.
He atravesado mis heridas,
de extremo a extremo,
para llegar hasta la puntiaguda vertiente
de tus palabras.
Una vez muerta la serpiente
retorcida en la garganta,
se han erguido las palmeras de mi sombra:
alcanzar la luz,
disfrutar su tacto,
adivinar el color.
Echarme a dormir
fue todo lo que necesitó mi pequeña niña salvaje
para abrir las compuertas de la barbarie.
El origen de todo comenzó
con la escisión del rayo apartando el pecho
de la leña del árbol que cayó
y que sobrevive entre las ascuas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario