26 de diciembre de 2015



Hablan de ti 
como si no fueras esa rama que se tuerce con el aire,
alcanzando la brisa con la última hoja 
que pende de un hilo.

Como la ira contenida entre los dientes del caballo
que tira del carro cansado,
dejando caer la mirada hacia el camino.

Hablan de ti,
esperan que desprendas las manzanas de las manos,
riegues los campos con la lluvia de los ojos
 desatando el rayo anudado aquí en la tibia.

Hablan de mí,
los que me colocaron la corona de espinas,
los que trenzaron mi melena alrededor de ellas
aguardando que domine la tormenta. 

20 de diciembre de 2015





Desenrédate del ojo
la brizna de paja.
Te impide ver la aurora
que te traigo entre los bucles,
muchacho.

A qué esperas para colmarme
de cerezas,
a qué temes cuando miras 
más allá de las juntas de mis manos.

Si tú supieras que respiro
el aire que meces en el pulmón derecho
y te lo devuelvo como obsequio de plata.
Si yo te contara que 
me amarro las rodillas desbocadas
si te miro,
que se me encienden las luciérnagas
si es tu olor el que me arropa,
muchacho.

Súbeme a tu espalda,
la noche que me acecha no quiere que este frío me atrape.





19 de diciembre de 2015






Así en la piedra
que sostiene y resguarda 
mi lamento,
te espero.

Corre el agua cabizbaja
 las tinieblas de mi pelo,
secará la corona de flores,
-yo te regalo todos mis pensamientos-

Llorará
sangre el sauce
cuando no sepa de mi nombre.

Aprieta más las venas,
aún no has empezado a nevar. 





Tienen mis manos la forma
de todos los campos de trigo
que tus ojos calientan en la noche fría,
dónde el gallo quiebra las ventanas
y despierta las paredes.

Tienen mis pechos
la sombra frágil de la azucena
asida al junco de tu herida,
que me sangra toda entera
tiñendo mi vestido pálido
en hoguera de las fiestas de San Juan.

Sopla tu galerna
en la llanura de mi vientre.
Que salgan,
desde el fondo de la tierra austera,
todos las yeguas que me tienen 
-entre su grito-
atravesada. 

17 de diciembre de 2015




Cuando todos los girasoles apuntan al cielo,
yo me clavo las uñas en el esternón
para tomar conciencia de la tierra.
No quiero estar desprevenida
cuando se me abra en dos la vida
y no sepa en qué lugar quedarme.

15 de diciembre de 2015




Piensa en mí cuando abraces
los caballos que sostienen
tus palabras dentro del estómago,
cuando se me escapen los jilgueros del costado izquierdo
y tú intentes alcanzarlos
con los dedos apuntando hacia la tierra.

Piensa en mí
cuando la ventana llore,
la pupila se dilate 
y sólo veas la estaca
que atraviesa el vientre.

Yo pariré los hijos,
tú sembrarás el tiempo de magnolias.

Mientras,
 la casa crecerá sola.

Piensa en mí,
cuando la duda se te agote
y el camino hacia la vida se te estreche.

Serán mi manos, 
entonces,
las que te recuerden
en el hueco de aquel pájaro
que nunca conseguiste alcanzar. 

6 de diciembre de 2015

A mi hermana




¿Dónde crees que vas,
pequeña niña distraída,
no ves que has perdido
tu sonrisa entre claveles?

Destina la luz de tu mirada
el horizonte del viento de poniente
que mece
la arena en las dunas de Damasco.

De dónde nace tu poder para crearte,
crecen flores adornando 
los balcones de tu infancia.
Aún recuerdo el primero de tus pasos en firme,
apartando la duda de hacia quién ira el camino,
si el destino no es tu misma.

Sujeto con paciencia los cascabeles
de tu risa,
aprendí a dormir tu pena cuando la tormenta
destrozaba tus ventanas.

He venido,
contigo,
de la mano en el camino,
para escuchar el ruido de tu vida mientras creces,
alejándote de todos,
sólo eres,
la más dulce de todas las supervivientes.





El origen de todo comenzó
masticando la carne del invierno,
contemplando el ocaso de las montañas
en pleno mes de Abril.

He atravesado mis heridas, 
de extremo a extremo,
para llegar hasta la puntiaguda vertiente
de tus palabras.
Una vez muerta la serpiente
retorcida en la garganta,
se han erguido las palmeras de mi sombra:
alcanzar la luz,
disfrutar su tacto,
adivinar el color.
Echarme a dormir
fue todo lo que necesitó mi pequeña niña salvaje
para abrir las compuertas de la barbarie.

El origen de todo comenzó
con la escisión del rayo apartando el pecho
de la leña del árbol que cayó
y que sobrevive entre las ascuas. 









He decidido dejar de buscar respuestas
en la roca que porto a mis espaldas.
Voy a seguir el camino de amapolas
que marcan tus dedos en las distancias cortas,
dónde todo el océano de tus ojos
basta para salvarme
del asedio de mi misma.

4 de diciembre de 2015




No podré distinguir el cielo
con tanto pájaro volando.

No veré cómo se incendia el bosque
mientras transporto la cerilla entre los dedos,
recogiendo el viento inconcluso
que se arremolina debajo de mi falda.

Limpiarás el vaho de tus pupilas,
cómo plausible alternativa,
cómo si recomponer
el ornamento de espinas 
que nos separa de todos,
nos hiciera más fuertes.

Aquellos que bautizamos como extraños
no eran más libres que tú y que yo gritando,
-viento en mano-
que seguimos sin ver el bosque
que nos distancia.

Y tú aún, 
ni siquiera, 
has encendido la cerilla
que nos muestre 
cuál es el camino más directo
que nos adentre en las heridas.

2 de diciembre de 2015

Sácame a bailar





Serás invitado de honor 
en este baile de máscaras.
Tengo reservada para ti
una cabeza de carnero,
una aguja
y un dedal.

Vas a coserte la boca.
A forrarte los cuernos de terciopelo rojo.
Exprime el lagrimal
e introduce su salvia en la copa.

Te quiero nuevo.
Limpio
y
omnipotente.

Serás invitado de honor en este baile de máscaras
donde la reina
soy yo.


1 de diciembre de 2015



"Veremos, 
entonces, 
cuán larga es la sombra que proyectas"
(Conversaciones)




Alcanza la cumbre
de este temblor que se me construye
entre las vísceras
- lentamente como la arena del reloj-
y destínalo bajo tus uñas.

La hojarasca de la ventana 
no es más cierta que la verdad admirada
de la pared contra la que me golpeo
- una y otra vez-
-una y otra vez-

Soy el péndulo
que sólo frena
ante el dedo que lo mece.


  Querida Lola, amor mío,  hoy hace veinte años que te fuiste. Cada día y cada noche he pensado en ti, y he soñado contigo. Jamás habrá un s...