30 de septiembre de 2024



Hay algo extraviado en este cuerpo de hambre

que no acaba por reconocer el valor del pan.

Así que lo toma con las manos

-sucias-

para llevarlo hasta la boca

-abierta-

tratando de comprobar si su dureza está a la altura

del dolor añejo escondido en la parte honda del paladar.


Este cuerpo de hambre 

todavía recuerda el sabor arenoso de la miga seca,

la incomodidad de la corteza agria en las encías.

-los dientes recogen la memoria de la facilidad con la que masticábamos el pan la primera vez-

cuando este cuerpo desconocía la franqueza 

con la que es capaz de hablar el hambre,

porque el         aún no había entrado en nuestra casa. 

                        pan





10 de febrero de 2024


A Ana

y el lienzo para las flores.



He aprendido a estar sin ti

de la misma manera que una planta se desprende de sus flores

llegado el invierno.

Ofrecer la flor como sacrificio para continuar la vida

y pese a ello,

no hay duda,

no toda pérdida conlleva recompensa.

Y lo sé porque las flores que volverán a brotar en primavera

 ya nunca se parecerán a ti.

 

2 de febrero de 2024

 

A Ana,

y la procesión que va por dentro.


Voy a sentarme en el portal de mi casa

para ver pasar tu sombra.

Para ver pasar tu sombra

voy a sentarme en el portal de mi casa,

mientras los edificios sujetan la luz de las ventanas

y el mundo parece haber extraviado nuestra voz.

qué obsceno recordar el lenguaje en el que hablábamos de la luz,

ahora que tu sombra es toda presencia.

Todo parece haber permanecido intacto desde entonces

y sin embargo,

me ha crecido el pelo

he perdido peso

la clavícula que asoma cada vez más,

lo hace reclamando una salida a las hormigas del estómago,

la buscan desde que te fuiste,

quién sabe si la hay,

quizás nunca la hubo.

tal vez fui como un rabo de lagartija,

viva pero separada de mí misma.

                                                                                  La sombra es un lugar que da para mucho.

Voy a sentarme en el portal de mi casa

para ver cómo caminas delante

y así poder cerrar la puerta.

la luz ya no atraviesa las rendijas.

                                                                                 Tú te has quedado fuera de este renuncio.

A vivir se aprende entre las sombras.

A renacer, entre la luz,



17 de enero de 2024

 


Suena «Janela bat»

A Ana, 

que aprendió la ventaja del agua.


Cómo nombraremos a las cosas a partir de ahora.

El hogar,

que ya no será lo mismo,

pasará a convertirse en una simple casa

|pared|

cemento

gotelé

                        v e n t a n a. |janela|

La cama, ya no la cueva,

será sábana

                            sudario

desaliento

almohada a la izquierda

imitándote en el gesto inerte de la fase más profunda del sueño

donde a penas te movías.

La silla del despacho,

ya no será silla,

ni la mesa, 

                        mesa,

aún hay tardes en las que caliento un té para que

recuerde cuál era su función.

|¿la mesa o yo?|

Ahora la casa es un búnker donde refugiarme 

todas las veces que te echo de menos

y me duele el cuerpo 

y no sé qué hacer con él,

ni dónde ponerlo porque si nombro este cuerpo,

que ya no es este cuerpo sino otro,

reaparece el musgo en las costillas

y no sé cómo alcanzar el aire para que el lenguaje acabe por nombrar 

lo inabarcable de tu hueco en este espacio.




  Querida Lola, amor mío,  hoy hace veinte años que te fuiste. Cada día y cada noche he pensado en ti, y he soñado contigo. Jamás habrá un s...