5 de junio de 2021

 

Nunca me atreví a decir

bebe de esta sangre que todavía es mía,

y trágate este barro que me adorna entera

hasta que me cure,

hasta que deje de oler a dolor estancando en la semilla

que alguien plantó y que todos regaron hasta

verme mustia.


Bebe de esta sangre ahora que todavía puedes,

que todavía corre el río abajo,

- noto el pulso de la vida apoyado entre las venas-

rápido,

bebe de esta sangre,

antes de que se coagule la imagen que ahora tengo de mí misma

- rota-

-imperecedera-

-frágil-


Bebe ahora que te permito el ocaso de las flores,

mañana seré otra,

habitaré un nuevo vestido,

será otra piel la que refleje

no me rompas

no me dañes

no me lastimes

esta piel es el último paisaje de esperanza que me queda.

25 de mayo de 2021


Con el tiempo, acabe asumiendo con orgullo la marca

que me distinguiría del resto del rebaño toda una vida.


Me obligaste a permanecer distinta,

inmóvil,

guardadita en la cárcel de cristal.

                        mira                   todo lo que te espera

afuera 

pero observa sólo tu reflejo,

eso es lo único que tienes,

tu reflejo tras las rejas.


Así es como siendo tú fui también yo,

yo como un acto reflejo,

tú como la vara que hostiga,

golpea,



camina más recta,

no te salgas del camino,

                                                                                                    en el margen del auxilio no te esperan



 -todavía-




 

19 de mayo de 2021

 

He esperado a que traiciones tu propia carne,

a que eludas el antojo de sentirte débil,

a que des de lado el compromiso 

de dejar caer tu cuerpo con la misma gravedad

que lo hacen los árboles conscientes de su muerte,

sabiendo que deberán contar la distancia 

que aún les queda respecto al suelo,

respecto a la arena en la que verán convertidas sus ramas,

como si su último aliento fue un entrenamiento útil 

para quien sabe que acabará convertido en polvo,

escombros,

ceniza.


No levantes los ojos.

No te atrevas a mirarme.

La condescendencia con la que te trato son

las migajas del perdón que

no te pido,

que

no te debo. 


Así que no te atrevas a mirarme así,

con ojos de helecho deshojado,

mientras aún sostienes en la mano toda la ira

de un pedestal herido. 

26 de abril de 2021

Padre

Papá me ha pegado.

Ha dejado caer sobre mí toda su culpa

y ahora yo no sé qué hacer con ella. 


No sé cómo debo caminar.

Si con la antorcha apagada de los golpes,

si con la miseria del odio en la pupila,

si con el rostro desfigurado y pálido

de la congoja que no abarco con las manos,

si con el parpadeo frágil 

de quien está siendo obligada a mirar hacia otro lado.


Cuántos laureles,

para qué estandarte.


Por qué


Y la piel, 

dónde está la piel,

ahora pócima de ortigas,

solar de salvamento,

tengo todos los colores del campo 

pudriéndose en mi piel.


Quién auxilia,

recoge y reelabora el llanto.

Quién otorga el atisbo de esperanza que 

el golpe acalla,

y desliza,

en cada golpe,

                                                                    afuera.


Papá me ha pegado

y me ha dejado hundida en la pared,

como un estorbo,

como una sombra de paisaje obtuso y mísero.


No entiendo su lenguaje

por más que este diga,

obedece al golpe,

obedece a la mano.

Obedece a quien te ordena:

póstrate y claudica.


  Querida Lola, amor mío,  hoy hace veinte años que te fuiste. Cada día y cada noche he pensado en ti, y he soñado contigo. Jamás habrá un s...