30 de septiembre de 2016



A veces
te recuerdo
con el perfil de acero,
de titanio puro derritiéndose entre mis dedos.

Adivino
el tamaño de la sombra del árbol
por las hojas secas que recojo arrodillada,
cómo pesa esta memoria
tras la puerta de luz que no se cierra.

Hueco de paja,
nieve armada como cemento alrededor de mis pasos,
así 
pesa tu olor.

A la vuelta de la esquina,
[tú]
                     (y)
todo el ámbar desvistiéndose
a cada palmo que se separa del volcán

.S i l e n c i o.

La nieve brota entre los dientes del león.
La luz,
por fin,
se ha marchitado.

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