A Blanca y María
De esta semilla
nacerán humedales de rocío
cada septiembre.
Brotarán los brazos,
como raíz asida a la tierra,
para acunar las azucenas de tus ojos,
mañana.
Nadie creerá en el agua brotando manantial de plata
cuando me hablas de que más allá del tiempo
me esperas tú,
río de agua clara y silenciosa,
recorriéndome los cabos.
Bastará una gota de tu aliento
para convertirme en árbol valeroso
que se aleja de la tierra.
E s c u c h a (me)
Voy a quererte libre,
niña que corretea por el campo,
sortija de cereza entre limoneros.
Pequeña luciérnaga en flor,
yo te espero con las manos extendidas
para hacer del nido de tu risa,
mi paciencia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario