Así como el mar cubre a la roca
con violencia,
en un vaivén constante
[ahora el daño]
[después el desahogo de la huida]
éramos nosotros.
De la antigüedad del mar
sólo la roca entiende.
Hablar el lenguaje del impacto,
respirar la huida de la sal.
Solicito ser ese instante,
donde el sonido cóncavo
admira la violencia natural
de componentes antagónicos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario