7 de agosto de 2016
Salmos
|Primero|
El camino de centeno, la luz tras los olivos
1:1 Cruje la tierra como herida de paja.
1:2 ¿Son tus pies o es la hierba seca
la que provoca el estruendo de tus pasos?
1:3 Habremos de mencionar la lluvia
como la calma del quejido de los campos.
Señor de las hienas,
guíanos hasta la tersa polvareda de la luz,
tras los olivos.
|Segundo|
Puerta de cipreses
2:1 Quien llame a tu puerta,
con más de un golpe entre las manos,
guardará la valentía entre cada diente.
2:2 Madera de sal, impacto de aire.
2:3 ¿Es tu cercanía a mi umbral sólo la ficción de la luz frente al salitre?
|Tercero|
El vuelo de los pájaros de invierno
3:1 La oscuridad no es más que la obstinada pose de la luz tras las ramas.
3:2 Señor de las hienas,
dirige el vuelo de los pájaros de invierno,
horizonte mediante,
pues el colmillo afilado de la madrugada
amenaza la voz menguada de las aves.
3:3 Baten sus alas,
como desempolvando el exilio que entre cada pluma les aguarda.
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