27 de agosto de 2016


A mi abuela Antonia


C r e z c o
sobre esta pena de otoño y roble desnudo.

Todas las hojas que caen,
levantan el sollozo del tronco herido.

no habrá viento que llene el vacío de las flores que se pierden

Tengo que llegar a la imagen de mi abuela cosiendo
cualquier tarde de verano en alza,
dominar el ritual.

Lamer el extremo del hilo.

Enhebrar la aguja
[desafiando un ojo contra otro]

Zurcir el roto de la tela,
con dulzura,
creyendo que será otro el vestido que me guarde
los huecos de árbol
en invierno.

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