Sólo en esta cuota de irreversibles
permitimos al cerezo
crecer junto a la arena.
Dejé caer el hueso
(pozo al fondo).
Ahí estabas tú,
soplabas la luz como un torrente.
Ahí estabas tú,
soplabas la luz como un torrente.
[Espera]mos
concebir el fruto
y
ni migajas acudieron a las manos.
Cuando creímos obtener perlas de luz,
(quizás almendras ensangrentadas sobre nuestros ojos)
reunimos cada rastro escogido por el árbol
para e x p a n d i r s e.
Una vez llegado el viento
observamos que
tan sólo conservábamos la isla.
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