17 de agosto de 2016



Sólo en esta cuota de irreversibles
permitimos al cerezo
crecer junto a la arena.

Dejé caer el hueso
(pozo al fondo).
Ahí estabas tú,
soplabas la luz como un torrente.

[Espera]mos
 concebir el fruto
ni migajas acudieron a las manos.

Cuando creímos obtener perlas de luz,
(quizás almendras ensangrentadas sobre nuestros ojos)
reunimos cada rastro escogido por el árbol
para e x p a n d i r s e.

Una vez llegado el viento 
observamos que
tan sólo conservábamos la isla.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

  Querida Lola, amor mío,  hoy hace veinte años que te fuiste. Cada día y cada noche he pensado en ti, y he soñado contigo. Jamás habrá un s...