Las bestias,
centinelas de puerta débil,
acechan tus pasos de agua
[reclaman la sed como la voz de un batallón unido]
Aguijón de aire,
miel de centeno,
avispero de dudas.
¿Qué traes entre tus manos?
Tanto es el peso que me escondes,
que tu cabeza yergue
en sentido opuesto al cielo.
Amalgama de palabras,
sabes a herida de diccionario bíblico,
a lengua muerta.
Las bestias,
las bestias.
Pregúntale a las bestias.
Ellas solo te dirán la verdad del agravio de luz:
mi mortaja es la tierra.
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