Rompes el ritmo de las hortensias,
cuando acelerado apareces,
tras el papel manchado de tinta
que me prometiste
- y que tarde me alcanza-
Excomulgado de improperios
das un puntapié al equilibrio
y entonces el péndulo
comienza el movimiento.
Ahora estás
-ahora ya no-
Ahora respiro
-no existes-
- y ya no me ahogo-
Tu incoherencia acude
para obligarme a retozar en la amalgama de preguntas
- que sólo tú me creas-.
El esfuerzo,
una vez más,
será triunfo mío.
No hay comentarios:
Publicar un comentario