6 de diciembre de 2016



No te vistes para sortear el frío.

Te ocultas a ti mismo
de los ojos que dibujan 
cómo te llamas
dónde trabajas
a quién le importa si respiras

Construimos un puente 
porque alguna vez soñamos con el otro lado.

Y ahí estaba.
Nombramos 
«páramo»
y surgió como de la 
«nada»
un vestido de moho en las entrañas.

[La gente es y no su máscara]

Bailamos como abejas hambrientas dentro del enjambre,
yo digo
«miel»
me brotan zánganos de las pupilas.

[El tiempo se evapora como granos de nieve en el cristal]

Tú lloras
pero a la música sólo le importa seguir sonando.

Hay hormigas trepando panza arriba
y yo 
aquí
susurrando al oído de los pájaros:
soy el horizonte de un roble desnudo,
tengo todas las raíces 
al alcance de un viento
que por sutil,
me hiere y no me arropa.






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