Hoy me he levantado sintiéndome precipicio,
acomodando la soga
que haga caminar viajantes,
de un extremo a otro del costado.
He desayunado el riesgo
de colocar las nubes más abajo,
aletargando la caída que llevo cosida
en cada pie.
Hoy he soñado,
que yo ponía la cuerda
y tú,
el intento de traspasar
la bruma que me come tras los ojos,
que me transporta hasta el puntal
donde la vida se parece
cada vez más a tu aliento.
Dónde el miedo descansa en un relámpago
esperando que la tormenta se inicie
con la causalidad estúpida de nuestras manos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario