Recoge las manos que
guardaste en los bolsillos,
remueve el polvo
que inmovilizó la ira.
Voy a enseñarte a cincelar la libertad.
Talla la piedra,
a conciencia,
para encontrar el viento al que protege:
es la hora de deportar a todos los pájaros
más allá del horizonte.
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