11 de septiembre de 2019




Traté de contener el deterioro de los árboles
convirtiéndome en la salvia que recorre sus entrañas
    - pero el ocaso fue invencible a las puertas del otoño-
    y en cada anillo de madera que me obcequé en alimentar,
la muerte, contigua a mi labor,
otorgaba la batalla al exterminio.

Primero
fue la rama seca que soportaba con delicada estrategia
aquel nido de estorninos.
Después,
la sed fue tanta,
que donde hubo de brotar la hierba,
se sucedían dunas de escamas secas
  • sopla y vencerás, esparciendo sobre la tierra lo que a la tierra le pertenece-

Las hojas,
cayendo en su baile contenido de vacío,
las ramas sosteniendo el qué.

Parece que la duda de la vida avance
como festival de muerte en apariencia.
La vida brota dónde.
La espina clavada en tu ojo será
la que devuelva al otoño lo que robé.






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