A Manuel, que va conmigo a todas partes.
Vivo con un hombre en mis espaldas.
Se parece a ti.
eres tú
lo sé porque cuando acerco la punta de la nariz al espejo
y exhalo,
el olor del vaho es el de tu saliva.
El hombre que vive pegado a mí,
se viste y se desnuda conmigo.
Caminamos juntos por la calle,
si yo doy un paso, él da el mismo,
si yo salto, él salta,
no dando lugar a error en la imitación perfecta del gesto.
Le pongo pruebas imposibles,
he probado a correr muy rápido hasta quedar sin aliento,
a cerrar los ojos durante 5 minutos y luego poner la cabeza bocabajo.
Y nada sigues ahí, pegado como un lunar.
Me he duchado con él,
desayunado con él,
masturbado con él
y no se marcha.
Lo peor es dormir
porque el hombre que vive en mis espaldas parece que me cubra,
como antiguamente,
ha pasado sólo un mes.
Ha llegado la hora de enfrentar un pacto,
yo dejo que vivas en la espalda,
pero no me abraces por las noches.
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