A Manuel, y la habilidad de la luz en contra.
Por aquel entonces también había polvo en los armarios.
La luz entraba dibujando pequeños caminos brillantes
sobre la superficie de los muebles.
era inevitable no verlo.
Por aquel entonces también
escondías en los cajones la vergüenza de no saber qué hacer,
ni qué decir,
ahora, sin embargo,
no hace falta abrir ningún cajón para escucharte
siento tanto, tanto haberte hecho todo esto pero...
Yo sabía de la vida por la cantidad de polvo que soplábamos
entonces.
Me sorprendo al ver que
todavía
ahora
sigues buscando la manera de dar la espalda al destello de aquel entonces
cerrando los cajones desde dentro.
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