Hemos llenado de luz
todas las ventanas del invierno,
recogiendo la polvareda acumulada
de la nieve en las altas cumbres
del alféizar del balcón.
Brotan las flores
dentro las botas de lluvia,
anulando el recuerdo de los charcos
del Septiembre
que acunaba entre los brazos.
Se han deshilachado los abrigos,
los sombreros que acobardan al frío son,
ahora,
nuestro escudo protector.
Mírame que valentía dispongo:
he dejado al descubierto mis hombros,
como un breve guiño al viento,
llevo recogida la melena,
como cosecha de una tarde de Octubre,
como abono para los geranios de Junio
- que vendrán-
No hay comentarios:
Publicar un comentario