Entendiste la luz que
-colina atrás-
-colina atrás-
rompe el horizonte
de las montañas violentas.
Creías,
entonces,
poder dinamitar
el canto de las cigarras,
ordenando a tu séquito
de golondrinas-sombra,
asfixiaran la garganta
de los insectos.
Clavaste
su canto en un corcho:
sublime obsequio de verano.
Erraste,
mi pequeño niño oscuro,
en reconducir
la trayectoria del viento
que adormece a las camelias,
traerlas a mi puerta
y
trenzarlas a mis pies.
Creías,
entonces,
poder dinamitar
el canto de las cigarras,
ordenando a tu séquito
de golondrinas-sombra,
asfixiaran la garganta
de los insectos.
Clavaste
su canto en un corcho:
sublime obsequio de verano.
Erraste,
mi pequeño niño oscuro,
en reconducir
la trayectoria del viento
que adormece a las camelias,
traerlas a mi puerta
y
trenzarlas a mis pies.
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