Hay lobo blanco mirándome
desde lo lejos
de esta habitación oscura,
madre.
Hay un lobo blanco
que contiene entre sus garras
todas las heridas
que aún no llevo impuestas en la piel
pero que sucederán,
cuando la luna se disponga
en lo más alto
y sea yo la que brame.
Conteniendo el aullido
en los pliegues del pulmón,
descubro ser la herida,
madre,
descubro ser la herida
de la que todos huyen
por miedo a mancillarse.
Ha llegado la luna a las 12 al firmamento.
Es momento de lavarse.
Perfecto. Bellísimo. Bestial.
ResponderEliminarY que sepas que es una maravilla inolvidable mancillarse en la herida (la tuya).
aunque poca gente lo crea, la mayoría de lobos no hieren y huyen antes de arañar -con sus garras- cualquier tipo de sensibilidad.
ResponderEliminar