Puedes obligarte a despojarme
de todo lo que creas sexo
y género en mi,
como quién desprende
las ortigas clavadas en el bajo del pantalón
tras haber corrido libre por el campo.
Exígete elegir
que ojo va a mirarme de soslayo
y cual directamente al centro.
Calibra toda la distancia,
me ofrezco a ser el punto de mira.
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