No entenderás nada de la luz
si no preguntas a la oscuridad por sus vertientes.
La sombra adquiere su valor
por la claridad que la proyecta,
que la acoge y la deforma
en el valor de hacerla larga,
de estirarla hasta dónde
el Sol comienza a entorpecerse.
Eso es lo que sucede cuando aparezco
dentro de tus ojos,
rodeada de la ropa tiritando por el suelo.
Yo desnuda y firme,
espero que cuenten nuestra historia
las gotas famélicas de Abril
que habitan ya el cristal con que te miro.
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