22 de noviembre de 2015




No entenderás nada de la luz
si no preguntas a la oscuridad por sus vertientes.

 La sombra adquiere su valor 
por la claridad que la proyecta, 
que la acoge y la deforma 
en el valor de hacerla larga, 
de estirarla hasta dónde 
el Sol comienza a entorpecerse.

Eso es lo que sucede cuando aparezco
 dentro de tus ojos,
rodeada de la ropa tiritando por el suelo.


Yo desnuda y firme,
espero que cuenten nuestra historia 
las gotas famélicas de Abril
que habitan ya el cristal con que te miro. 


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