29 de octubre de 2015

Feminicidio




He vivido mis últimos días
secuestrada en una torre
mientras mi marido decide
qué manera es la más propia
de arrebatarme
lo que él cree que es mi vida,
lo que yo siento que es poner un lazo a la guillotina 
que acabe con la muerte,
compañera habitual durante diecisiete días.
Soy Ana Bolena.
Y no soy la primera de todas 
pero si la última, 
creí.

Luché para que el brillo de su corona
cegara a vuestro pueblo.
Luché por vosotros
porque Dios me lo ordenó
(yo lo oí, os lo juro).
Ardí,
Todos lo visteis.
Fui el desayuno de aquel fuego.
Y no sirvió para nada
pues aún puedo ver la ceniza de aquellas hogueras
en la mirada de muchos de vosotros.
Soy Juana de Arco


Soy M.T.P
y soy la última mujer asesinada que
no aparece en la portada
de ningún periódico de tirada nacional.
Tenía 52 años,
4 hijos,
y un silencio acorazado en las mejillas.
Era mi vida la que me arrebataron,
¿lo entendéis?
Algo tan simple como tapar la luz del sol
con una mano
para que todo se vuelva oscuridad.
Yo tenía una vida,
como la vuestra.
También aprendí a sonreír antes
de que me enseñaran a llorar.
Yo tenía una vida
con balcones a la calle
antes de que me empañaran todas las ventanas
para que no me vierais.
Mi muerte no cabe en el cerco de tiza
marcado en el suelo.
No os permitáis olvidarlo.
Jamás.






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