Ando vestida con una cabeza de perro
que no ladra.
Si te asomas a la cueva verás que
tengo piedras abarrotando la garganta
y que mis brazos son de hielo.
No me pidas que te toque
tú
que eres todo Agosto.
Cierra los ojos
y observa:
Si te asomas a la cueva verás que
tengo piedras abarrotando la garganta
y que mis brazos son de hielo.
No me pidas que te toque
tú
que eres todo Agosto.
Cierra los ojos
y observa:
llevo enredaderas rodeando mis tobillos.
Tintinean como las cadenas
de aquel preso que sabe
que la silla eléctrica
que la silla eléctrica
sólo conseguirá
centellear lo que antes tan sólo ardía.
No hay comentarios:
Publicar un comentario