10 de octubre de 2015




Ando vestida con una cabeza de perro
que no ladra.
Si te asomas a la cueva verás que
tengo piedras abarrotando la garganta
y que mis brazos son de hielo.
No me pidas que te toque

que eres todo Agosto.
Cierra los ojos
y observa:
llevo enredaderas rodeando mis tobillos.
Tintinean como las cadenas
de aquel preso que sabe
que la silla eléctrica
sólo conseguirá
centellear lo que antes tan sólo ardía.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

  Querida Lola, amor mío,  hoy hace veinte años que te fuiste. Cada día y cada noche he pensado en ti, y he soñado contigo. Jamás habrá un s...