18 de octubre de 2015




Están en ti todos los huesos que me faltan.
Tú,
custodio del vacío de mis costillas
has de saber que llevo la caja torácica al aire
para que aniden moscas y jilgueros.

Mientras si y no,
adquiero como un dogma 
soportar la cromática voz 
de los pájaros de invierno,
como única victoria del combate contra el frío.



No hay comentarios:

Publicar un comentario

  Querida Lola, amor mío,  hoy hace veinte años que te fuiste. Cada día y cada noche he pensado en ti, y he soñado contigo. Jamás habrá un s...